miércoles, 27 de agosto de 2008

Sentimientos encontrados en la muerte de Pacífico

A priori era un día triste. Anoche pudo serlo más. Esta mañana me tomaba un aquarius antes de salir con las lágrimas de algún amigo casi de tostada. Cada uno desde nuestro espacio, desde nuestra personalidad. Volvía a Sevilla, a Loreto desde enero. Fui para su cumpleaños y volví para su funeral. Curioso contraste. Como el del viaje. Elegí a dos amigos. Nos elegimos los tres para viajar. Desde nuestra acidez, nuestra frialdad o nuestras emociones intercambiábamos esos sentimientos encontrados que nos hacían esbozar sonrisas y amontonarse recuerdos. A priori era un día triste

Nos hemos congregado allí un buen puñado de personas. De sus tres familias. La de sangre y las dos de corazón. La respuesta y la difusión ha sido inmediata. Las tecnologías han funcionado de manera imparable. Los franciscanos, por su parte, se han volcado hoy con nosotros (intachable el texto leído en la misa por el superior)De nuestra familia de corazón nos ha servido para hablar y encontrarnos muchas personas, un grupo que en su diversidad hacía cerca de cinco años que no se congregaba, un grupo que quería recordar, y estar junto a un Pacífico irreconocible pero más reconocible que nunca en cada una de las personas con las que hablabas ayer.

Ha habido, pues, muchas sorpresas agradables, muchos meetings point, muchos encuentros gracias a quien nos encontró y a quien nos puso a todos en el mismo camino.

Ha habido, finalmente, dos hechos destacables. El primero, la celebración del funeral a cargo del cardenal Carlos Amigo, comunicador eficaz y persona que para mí, personalmente, goza de bastante credibilidad. El segundo, el del anuncio del Ayuntamiento de Cáceres, de otorgar a Pacífico, a título póstumo, el título de hijo adoptivo de la ciudad.

4 comentarios:

BOF ! dijo...

A veces los elementos más transformadores vienen de una catarsis, de un momento dramático como éste. He tenido cerca muchas veces la muerte y siempre le he pedido a Dios no perder la fe que ayer encontré en personas que como tú intentaban conjugar alegría y temor, esperanza y lágrimas.
... pero ahora sé que las semillas cayeron en la tierra fértil...
Un abrazo
Pitufo

CONSUELO dijo...

Lo normal es que un funeral sea triste, doloroso, y más cuando el que muere ha despertado en nosotros sentimientos de gratitud, entrega, libertad, respeto, amor, e infinidad de cosas más, nos gustaría que fuera eterno, pero en el caso de Pacifico, después del impacto de su muerte, su funeral ayer, no fue triste, se respiraba todo aquello que él inculcaba. Él no temía a la muerte, lo había repetido muchas veces, la esperaba y deseaba, aunque los demás no pudieramos ni quiseramos entenderlo.Ayer, inmovil, irreconocible, pero seguro que feliz, y esa felicidad, se percibía en el ambiente; todos estabamos unidos en torno a él, y aunque hubiera lágrimas inevitables, el ambiente era de paz, de mucha paz, por que ya estaba donde quería, junto al PADRE,fiel a la vida que eligió y en la que se gastó, lo entregó todo, y seguro que ahora también lo ha encontrado todo. Por eso dejemosle descansar en paz, contentos y satisfechos de haberle conocido y de que hay estado en nuestras vidas, sobre todo en las de tantos jovenes, a los que ha marcado con su ejemplo y sus enseñanzas. Gracias Pacifico y Hasta siempre.

José María JURADO dijo...

Preguntas para Pacífico

¿Y dime, cómo Es? ¿Lleva un triángulo en la
frente y zapatillas de deporte? ¿O es Su rostro
adusto y oscuro, pero dulce, como un icono mal
lijado en las meriendas de julio? ¿Está Su carne
rota y desmembrada, vacía de carcoma, pero
radiante de luz? ¿Y cómo es el Espíritu, tiene
sabor a menta, trazas de pictolín? ¿Y Ella? ¿Es
una niña de Sevilla o una extremeña lozana?
¿Se parece a tu madre, tiene arrugas de amor?
¿Sigue loco aquel joven de los frescos de Giotto,
cantándole a la Luna, vestido como tú? ¿Es
pontonero o es místico, te has peleado ya con él?
¿Y cómo es el silencio de su amiga del alma,
tan clara y trasparente como el agua que baja
por la Sierra de Gata, y que llora por ti? ¿Qué
dicen los arcángeles, los coros olorosos, de las
locas guitarras que cantan sin descanso y que
buscan a Dios por el monte pelado?
Tú nunca dabas una respuesta suave, pero
sabías decir exacta la pregunta. Ahora que tus
ojos de ardilla vivaracha galopan por las ramas
de los pinos más altos, ahora que tus manos de
niño juguetón abrazan otra vez encinas portentosas
y hay un huerto, una viña y una ermita de luz.
Ahora que tenemos todo el tiempo del mundo
y podemos hablar como siempre hemos hecho,
me pienso aprovechar. Cuenta, dime, Pacífico,
empecemos de nuevo ¿Por qué te llaman Pachi?
Tengo otra vez diez años ¿qué es lo que estás
apuntando en la libreta de hule? ¿Cuándo dices
que sale el autobús? Macuto o similar, lo hablaré
con mis padres. ¿Puedo ir al campamento de
verdad?

Ricardo Colomer dijo...

Lo siento de verdad por todos los jóvenes a los que sé que trató como nadie. Ayer en el parque que lleva su nombre vi un pequeño ramillete de margaritas el cual decía más que muchas de las palabras de consuelo que queramos daros a los que le conocisteis.

Un abrazo