martes, 2 de febrero de 2016

Reflexiones sobre las elecciones generales (V)

De momento, estas reflexiones, que ya son cinco desde el día de las elecciones, van acertando lo que viene sucediendo. Pedro Sánchez ya es formalmente candidato a la investidura porque así lo ha propuesto el Jefe del Estado y lo ha ratificado el presidente del Congreso de los Diputados.

Es realmente ilusionante ver a un futuro presidente, Pedro Sánchez, con un Jefe del Estado conectando plenamente, no tanto porque la propuesta final de Felipe VI haya sido el secretario general del PSOE, sino que viendo el lenguaje corporal y la tranquilidad del rey con Pedro Sánchez, garantiza comodidad y transmite que una nueva generación ha llegado a las mayores instituciones del Estado.

Frente a esto, hoy precisamente, el candidato marmota. Mariano Rajoy, que pese a la designación de hoy, mañana seguirá diciendo que no renuncia como candidato igual que ayer, y pasado mañana. Hasta que alguien con cordura, leáse Feijoo, Cifuentes o la misma vicepresidenta en funciones, para no salvarse de la quema, digan que toca mover ficha.

Escribo estas reflexiones escuchando a Pedro Sánchez, tocando todos los palos, como puede decirse, pero "con serenidad, principios y generosidad". El listón para el resto de partidos está muy difícil. Vetar esta investidura en segunda vuelta tendría un coste electoral alto para quienes se opongan con su voto en contra. Aviso, pues, a navegantes.

Como también es aviso a navegantes la decisión que han tomado Felipe VI y Patxi López. Porque lógicamente es arriesgado proponer a Pedro Sánchez, pero las cartas dudo que no estén marcadas para algunos de antemano.

La dialéctica de Pablo Iglesias se moderará estos días (aunque todos son contingentes no todos son necesarios, y menos imprescindibles). El diálogo con Ciudadanos fluirá fácilmente. Izquierda Unida hará lo que tiene que hacer porque Alberto Garzón es responsable.

Y el PSOE será modélico. Habrá nervios, seguro. Pero hay un terreno donde el PSOE se mueve perfectamente. Y no es el del poder, sino el de la responsabilidad. Y nadie duda de que en un escenario como este, la responsabilidad que se espera del PSOE llegará estos días.

Pedro Sánchez reclama tiempo. Seguramente en menos tiempo del esperado tendremos un gobierno. No será una legislatura completa, no habrá tranquilidad, seguramente. Pero toca dejar hacer a Pedro Sánchez, y toca que el PSOE vuelva a ilusionar para que muchos problemas que tenemos se solucionen.