lunes, 5 de febrero de 2007

En paralelo y en picado

Llegaron a la misma hora a la cita. Los errores de los otros les hicieron llegar los primeros. Suele ocurrir así normalmente que existen cambios: los primeros dejan paso no porque los segundos corran más sino porque empiezan a tener problemas para correr.

Hace doce años los problemas venían de arriba, del centralismo y de decisiones erróneas, de un gobierno desgastado por catorce años y por aquel famoso sindicato del crimen. Errores, errores son y reconocerlos cuanto antes es el camino para una aceptación de la mejora.

Ahora, cuando se aproxima una nueva cita [electoral, se entiende] empiezan los retos y los duelos al sol y se empiezan a vislumbrar errores. La diferencia es que en esta ocasión los errores vienen de dentro y de lo conocido, de esa cercanía que transmite el vecino, el tendero, el pescadero en el mercado o el amigo de cañas de los viernes a mediodía. Hoy los errores, aunque algunos fueron en su momento falacias, no se llaman Roldán o Mariano Rubio, ni hacen desde el hostigamiento del "váyase, señor González", ni nadie pretende ahora - salvo recalificaciones mediante- imputar a ningún presidente del gobierno (en este caso alcalde) marcándole con una equis.

Los errores de ahora son gente de la calle. Se llaman Felipe Vela y Nicasio Monterde, y también Rodríguez Cancho, o Rumbo o Castellanos o Cristina Herrera, o Ramírez del Molino. Algunos por acción y otros por omisión. Algunos por plegarse o por ser muy plegables; otros por excesiva altanería y otros por querer irse al terreno de los honestos. Algunos por estar condenados y otros imputados. La mayoría están manchados de falta de ética política. Al menos quienes se van lo hacen desde la querencia de enviar su mensaje y a dividir el electorado de derechas, aunque haya un disimulo de partido ciudadano, como sucede en el caso de Cáceres.

Pero el paralelismo es curioso. Monterde y Vela, Vela y Monterde han sido responsables económicos de las dos principales ciudades extremeñas. Ambos se han ido, molestos con el trato que se les ha dado, a ellos como personas y a su gestión en la economía. Difícil es justificar que un partido neoliberal, encorsetado en privatizaciones y en bajos niveles de política social, queme hasta la extenuación precisamente a los prestidigitadores de esa economía, a no ser que sean ya tantos los intereses particulares que los contables se apeen del barco, escandalizados de verse mezclados con alarcones de turno, con familiares que recafilican antes de hacerse modificaciones puntuales del plan general, con porto rey o con el guadiana golf, con los toldos o con la concesión del hípico...

La derecha está cayendo en picado en Extremadura. A las principales ciudades les está llegando la hora porque ellos mismos así lo han decidido. Ya han dejado de correr tan rápido. El timón tienen que cogerlo otros. Llegaron a la misma hora...y se irán a la misma hora

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