Mostrando entradas con la etiqueta cuadernos de intereses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuadernos de intereses. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de enero de 2009

Izaskun y la presión mediática

Desde que finalizó ayer Tengo una pregunta para usted, los medios tuvieron dos objetivos. Por una parte, valorar, como es lógico la percepción que tuvieron los espectadores sobre la postura de Zapatero. También la postura de Zapatero según sus propios criterios. Pero por otra parte apareció una persona anónima. Se llama Izaskun y es la chica con síndrome de down, seleccionada para estar entre las 100 personas que preguntarían al presidente -solo preguntaron 40- y que con desparpajo se ofreció a mandarle el curriculum.

Como paréntesis, me acordé de los dos ujieres de la Asamblea de Extremadura con síndrome de down que tan bien hacen su trabajo. Creo que la integración no es solo posible sino necesaria, como ejemplo de muchas cosas.

Dicho esto, y viendo la repercusión que ha tenido, creo que no debe marearse a la persona en cuestión, Izaskun, por parte de los medios. Precisamente si lo que se busca es la integración y por ende la normalidad, no debería hacerse anormal una cuestión que terminará mediatizando tanto a una protagonista con el único y lícito empeño de querer tener un puesto de trabajo que se adapte a sus limitaciones y que permita a la vez el desempeño de una labor que la conceda un rol en la sociedad.

viernes, 23 de enero de 2009

Película con pijama de rayas y niños con pijamas de rayas

Esta tarde vi con un grupo de chavales, en su mayoría niños, la adaptación al cine de una novela que creo que ha sido rotundamente un éxito. El niño con el pijama de rayas cautiva desde su nombre sugerente hasta el punto y final de la novela. La película, que le va a la zaga, puede servir para trabajar determinados valores con chavales a través de lo audiovisual, pero incluso así resulta complicado. Reconozco que es un riesgo verla con personas, personitas, que mayoritariamente tienen entre diez y doce años y que difícilmente encuadran el período histórico. Pero en el debate de después se han establecido unas curiosas reflexiones y una forma importante de transmisión de valores. La película no es que no guste a esas edades. Es que mayoritariamente no la entienden, pero no porque no la comprendan, sino porque, como Bruno, el niño con el pijama de rayas, la inocencia no le ha dado todavía la capacidad de discernir en ellos el bien del mal. Como para encima poder distinguirlo en los demás. Inexplicable resultaba, por ejemplo, aquello de perseguir a los judíos por parte de un pueblo como el alemán travestido en el nazismo. Sin embargo, pude escuchar, cuchicheando, algún "mentiroso" o algún "pobrecito" cuando calificaban algún pasaje de la película. Porque, como Bruno, los conceptos básicos son los realmente importantes. Lo otro es accesorio.

También me ha venido la reflexión de que ya hemos prescindido de esos niños como Smulhk, afortunadamente, porque hemos superado el totalitarismo de cámaras de gas y campos de concentración en la Europa del Este. Pero sin embargo, sigue habiendo muchos niños con pijamas de rayas. En Gaza, en el Congo, montados posiblemente ahora en alguna patera, formando parte de las letras de algún corrido mexicano, reescribiendo de manera anónima una nueva Ciudad de Dios o rodando, a su forma, una nueva edición de la película venezolana Huelepega.

La duda que planea un sábado cualquiera de un mes de enero cualquiera de un año cualquiera en cualquier lugar del mundo, porque seguimos sin elegir dónde nacemos -mal que le pese a muchos que no somos precisamente nosotros- es si hoy día existirían muchos Brunos. Si hoy día existirían muchos Brunos que desde la inocencia y desde la complicidad tácita o al menos desde la conciencia de que le gusta un mundo mejor, se rebele contra lo que no le gusta. Porque quizás de lo que se carece hoy día no es solo de la indolencia por no querer asumir que hay que terminar con hambrunas o conflictos perentorios que por permanentes se nos olvidan. También carecemos de ese reforzar todas y cada una de nuestras acciones con el ejemplo y con los valores, que permitan a cada cual asumir y discernir.

miércoles, 14 de enero de 2009

Darío Silva: capacidad de superación



Las imágenes son de un gol que anota Darío Silva, exjugador del Sevilla, que tiene una prótesis en una pierna tras un accidente de tráfico y que ha vuelto a jugar

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Con los derechos humanos




60 años de Derechos Humanos a la vez que 30 de Constitución. O lo que es lo mismo en España: 30 años de Derechos Humanos y de Constitución. Porque hasta que España no se dotó de una constitución y un estado verdaderamente democrático no pudo empezar a cumplir la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La pena de todo esto es que existe un sinfín de lugares del mundo donde llevan 60 años sin poderlo aplicar. Sea en África, en Rusia, en China, sea en los estados de Estados Unidos donde sigue existiendo la pena de muerte, sea en territorios donde la vida pende de un hilo, sea en lugares donde los niños son poco más que tratados como animales... en todos esos lugares hay una alergia desmesurada a los Derechos Humanos.

Yo lo he querido festejar hoy con este post, casi al final del día, donde hablaré de mi modesto cumplimiento.



1. La lectura de "El niño con el pijama de rayas". Un libro imprescindible hoy día. Un acierto de su autor, John Boyne, y que ha tardado en aparecer. Un manual de civismo, de inocencia, de candidez y de sonrisas. Un manual de pena, de disgustos, de distancia. Una apuesta por la amistad, por la sinceridad, por la ingenuidad. Un realce de la miseria humana, de la lucidez de la infancia, donde todo vale y donde a veces nada es como uno se lo imagina. Un identificarse con Bruno o con Shmuel, o con Gretel, o con la impotencia de la familia del padre, o con el dolor de la madre. Unos recuerdos para los que los vivieron. Unas semejanzas para los que vivieron aquí cerca hechos parecidos. Una radiografía del mundo desde los ojos de un niño. Una radiografía del mundo inexacta. Una visión del mundo feliz por la inconsciencia. Un libro, no me extraña, que se debe cotejar con el Mein Kampf. Un libro lleno de tabúes que si fueran más explícitos rayarían la grosería. Un libro esencial para educar, para aprender, para pasarlo mal y para angustiarse.

2. La exposición Violencia. Tolerancia Cero, de La Caixa está ubicada en Cáceres hace ya un tiempo. No sé si la Plaza Mayor es el mejor de los lugares para montar una exposición de estas características. Tampoco sé las visitas que ha habido ni si han acudido muchos centros educativos, unos de los destinatarios preferentes de este tipo de exposiciones. Yo la he visitado esta tarde. Me ha parecido un tanto descompensada, quizás porque cada vez exigimos más a temas que los tenemos tan trillados y que con cierta inquietud podemos retener de esa manera, o parecida, a través de una navegación comprometida en la web. Sin embargo, creo que tiene espacios ineludibles, como los montajes audivisuales, bien los extractos de películas (La Madre, Solo Mía, El Bola, Carne Trémula...) o bien los realizados exprofeso. También es de agradecer que las noticias de referencia se apoyen en las publicadas en medios regionales. Con la cercanía se identifica mejor uno con los problemas.

sábado, 6 de diciembre de 2008

30 años de Constitución Española



Solo cinco presidentes autonómicos asistirán hoy al acto de celebración en el Congreso del 30 aniversario de la Constitución. Este detalle puede evidenciar lo que fue y lo que es que hoy día tengamos a un estado y las posibilidades que nos ofrece sentirnos, ser y parecer más o menos españoles según el momento, la celebración y la oportunidad de demostrarlo.

Porque resulta cuanto menos sorprendente celebrar tres décadas de marco constitucional con menos de una tercera parte de los responsables de lo que puede ser uno de nuestros hechos diferenciadores: las autonomías. Cambiando las claves de lo que quiero decir, podría entenderse como un triunfo, como un hito en nuestra descentralización.

Pero hemos pasado a celebrar los cumpleaños todos juntos a hacerlo cada uno en nuestra casa con nuestros hijos y no con nuestros hermanos o con nuestros padres. Y eso es pasar del apego al desapego, si utilizamos un simil de la psicología evolutiva.

Puestos a hacer un análisis, seguramente irreal, pero espero que no muy irracional sobre los asistentes, podemos pensar por qué asiste cada uno, o qué le mueve a cada uno a asistir.

A las dos Castillas, la Nueva y la Vieja, raíces de nuestro país, cuna de reyes y de historia, puede unirles ese sentimiento no ya de ir a ver al padre sino al abuelo, a escuchar historias de su propia historia. Las otras tres son Murcia, Cataluña y Extremadura.

La primera está, ahora mismo, necesitada de España. Está llamando a la puerta, insistentemente, a cuenta del agua. Cómo nos acordamos de llamar a la puerta entonces cuando nos hace falta.

La segunda puede ser el hijo pródigo, pero con matices. Porque todo el mundo sabe que puede llegar a ser un hijo faltón y que, aunque no sea así, el resto de hermanos pueda sentir que por momentos acosa a su padre. Mobbing o bullying, como queramos.

La tercera va sin presiones. Porque ni debe especialmente nada ni exige más allá de lo exigible. Es una comunidad agradecida porque se le ha tratado de igual a igual desde 1978, pero ni más ni menos privilegiada del resto. Quizá por eso asiste sin presiones.

El resto de hermanos celebran la fiesta por su cuenta. Unos, inugurando banderas; otros, sin poder ver las banderas; los de allí, quisieron buscar réditos mediáticos y partidistas antes, los de allá ni saben ni contestan. El problema de estos hermanos es la diversidad de soniquetes que hoy se escucharán, por mucho que nos mueva y les mueva la misma música, algo que no se pone en duda. Pero las sensibilidades que a cada uno le representa la palabra y el concepto de España pueden ser diferentes pudiendo ser las mismas un día como hoy.

Dentro de un año, todos los hermanos deberían juntarse a una mesa y ver si hay que afeitar al padre, ponerle mechas o unas rastas. Pero hay que colaborar o cooperar. De lo contrario, ninguno tendrá fuerza moral para que en las celebraciones particulares, los hijos empiecen a renegar de su padre. Y esto, de nuevo, se convertirá en aquella España donde cada uno pescaba en el río revuelto del vecino.

Y ya lo dice nuestro himno, el extremeño, "el aire limpio, las aguas puras". Eso debe ser, para todos y para todo, España

viernes, 5 de diciembre de 2008

Futbol Sala



El día 13 empezamos la liga en el Casar. A partir de ahí, Almoharín, Alcántara o Garrovillas. A ver qué tal

martes, 25 de noviembre de 2008

domingo, 23 de noviembre de 2008

A los sin techo

jueves, 26 de junio de 2008

De campamento


En no muchos días iré de nuevo, como casi todos los veranos, a Descargamaría. Desde 1991 celebro allí el inicio de las vacaciones y cumplo años. Mi asociación de siempre, los Amigos de Francisco de Asís, celebra allí un tradicional campamento de verano. Ir de campamento supone desconectar, ilusionarse y cargar pilas; también supone aprender permanentemente unos de otros y concretamente aplicar una metodología de trabajo que supone fomentar valores fundamentales como la independencia, la autonomía, la convivencia o la libertad.

Se terminan convirtiendo en Escuelas de Hombres y de Mujeres, en espacios de referencia y en lugares donde preservando lo tradicional uno puede también innovar y fomentar su propia creatividad. Dejar que un niño o un adolescente experimente muchas de las sensaciones que a lo largo de los años le traerá la vida implica un ejercicio de madurez que en la sociedad actual no puede darse en lo cotidiano.

Vivimos muy deprisa e incluso también en un campamento. Pero no es lo mismo vivir muy deprisa y atender a lo que la sociedad casi nos impone a hacerlo con lo que elegimos. Por eso yo sigo eligiendo irme de campamento

viernes, 14 de diciembre de 2007

Para niños con cáncer


Acaba de lanzarse una web dirigida específicamente para la ayuda a niños y a jóvenes con cáncer. La propuesta es muy interesante para abordar una lacra y uno de los mayores tabúes sociales del siglo XXI (aquello de la penosa enfermedad, etcétera...) Que dure poco tiempo la web: significará que dejamos de hablar de esto porque habrá llegado una anhelada y ahora difícil curación.

lunes, 22 de octubre de 2007

El Reino de Redonda en mis Cuadernos de Intereses

Llevo elaborando con entusiasmo lo que he venido en llamar desde hace tiempo "cuadernos de intereses" que es la suma de los Grafoplas de 50 hojas, con fundas de plástico intercambiables -no fáciles de encontrar en Cáceres- con mis propios intereses temáticos, ideológicos... Llevo ya diez, y con lo que tengo guardado de suplementos, revistas, artículos... calculo que necesitaré cinco veces más lo que llevo ahora.

Pues bien, de entre todos los que he seleccionado hasta ahora, el más singular, sin duda es el que habla de la Isla de Redonda, de la que es rey el escritor Javier Marías, de quien no he leído ningún libro, de quien selecciono de vez en cuando algún artículo y que tampoco me cae muy allá al haberle sorprendido en uno de ellos. La historia es absolutamente de película, los duques son especialmente curiosos y el reportaje del que os hablo es también simpático. Menuda historia de película en pleno siglo XXI

domingo, 21 de mayo de 2006

Cirugía plástica en síndrome de down

Recuerdo hace años en unos debates de aquellos que montábamos en la sede de mi asotovi AFA (luego me referiré a estas siglas)donde yo me oponía casi radicalmente a las operaciones de cirugía estética. Siempre las había entendido como caprichos innecesarios de obregones, pamelasandersons y siempre asociados a mujeres.

Posteriormente, uno fue moldeando el carácter, adquiriendo mayor formación, como siempre tan necesaria, y entendí que existe cirugía plástica y cirugía estética más allá de caprichos inncesarios como los de la ex alcaldesa de Marbella Marisol Yagüe.

Comprendo desde entonces que hay veces que, aparte de los devenires y consecuencias de accidentes y hechos fortuitos, hay que propiciar una mayor comodidad de uno con su propio cuerpo. Hay personas que necesitan cambiar su imagen externa para subir una autoestima donde el mejor de los psicólogos ya ha desistido de mejorar esto.

Sirve, pues, este preámbulo porque hoy en El País hay un reportaje interesante y muy curioso en relación a la aplicación de la cirugía plástica en personas con síndrome de down. Una frase dentro del texto viene a decir más o menos que el bisturí no puede llegar a actuar en el cromosoma 21 pero sí se pueden realizar mejoras faciales para aminorar una autopercepción negativa de quienes tienen síndrome de down e incluso un recorte del tamaño de la lengua puede mejorar la dicción.



El posicionamiento no es fácil. Decantarse en general por una u otra opción (estar a favor de esto o mantener la cosa como ha venido) no puede ser una solución general a modo de receta mágica. De hecho, hay dos posturas encontradas en el periódico.

Indudablemente, siempre será mejor llegar a una plena integración, a una mejora de la autoestima y a la incorporación progresiva y normalizada (Manolo Veiga hizo una gran labor con la integración de dos ujieres con síndrome de Down en la Asamblea de Extremadura). Pero tampoco puede escaparse la necesidad por parte de otras personas de mejorar su apariencia externa.



Complicada la toma de decisión en abstracto

Cirugía para el síndrome de Down
Personas afectadas por esta alteración genética pasan por el quirófano para modificar sus rasgos faciales
ÁLVARO DE CÓZAR - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 21-05-2006

"Cuando era pequeño y me miraba al espejo pensaba: que se me quite el síndrome de Down". Julio Camblor nació hace 29 años con un cromosoma extra en el par 21, causante de esta alteración genética que tienen 32.000 personas en España. Hace diez años, decidió pasar por el quirófano para modificar aquellos rasgos de su rostro típicos del síndrome. "Sé que eso va a estar conmigo siempre, pero ahora me miro al espejo y me siento mucho mejor, más seguro de mí mismo".

El bisturí no puede llegar a un cromosoma aunque sí cambiar algunas de las facciones que ha generado. La cirugía plástica ha sido promovida como un medio de lograr una mejor aceptación social. Sin embargo, la mayoría de las asociaciones de personas con el síndrome de Down están en contra de esta práctica y defienden una plena integración sin necesidad de pasar por el quirófano.

Las operaciones más habituales son la glosoplastia y la cantoplastia. La primera consiste en la reducción de la lengua, excesivamente grande en algunos casos, para ayudarles a pronunciar mejor o simplemente con fines estéticos. La segunda, la cantoplastia, es una recolocación de los cantos externos de los ojos para quitar la expresión achinada.

No existen datos sobre el número de personas que se han sometido a este tipo de operaciones. La mayoría acuden a clínicas privadas, aunque hospitales como el Gregorio Marañón también las realizan, pagadas por la sanidad pública.

Los médicos especialistas señalan que lo importante es seleccionar bien a los pacientes y estar seguros de que la cirugía va a darles más confianza y facilitarles la vida. "Es lo mismo que una operación a un niño con orejas de soplillo. Si lo hacemos en esos casos, por qué no lo vamos a hacer en personas con el síndrome", señala Francisco Ménéndez-Graiño, cirujano plástico y autor de una de estas operaciones.

"Entiendo que se pida una mayor integración, pero lo cierto es que la sociedad no es así. Éste tipo de operaciones puede ayudar precisamente a que no se sientan discriminados. ¿Por qué no vamos a hacerla entonces?", se pregunta el médico.

Las asociaciones no lo entienden así. "El síndrome de Down es una alteración genética. La cirugía estética, por tanto, no va a cambiar la discapacidad de la persona. Respetamos la libertad de cada uno a hacer lo que quiera con su cuerpo pero nuestro objetivo es conseguir el bienestar físico y psicológico de las personas con síndrome de Down y su integración plena, tal y como son, en la sociedad", afirma Pedro Otón, presidente de la Federación Española de Síndrome de Down.

Además de las intervenciones de ojos y lengua, las operaciones más frecuentes son las de nariz, mentón y pómulos. Éstas dos últimas se realizan con prótesis y están contraindicadas antes de que finalice la fase de crecimiento. La de ojos se puede hacer en cualquier momento y la de lengua suele recomendarse en los niños pequeños, aunque hay expertos que lo desaconsejan.

"Los rasgos faciales suelen sufrir cambios en la adolescencia", señala un informe de la Federación Cántabra de Síndrome de Down, "por lo que no es un tratamiento que esté médicamente indicado".

Julio cree que detrás de las opiniones en contra de la cirugía plástica hay cierto miedo de los padres a la operación y asegura que él se siente mucho mejor ahora. Él se operó los ojos, la nariz, el mentón y alguna otra cosa más que no quiere decir. "Sólo unos cuantos retoques", bromea. Cuenta que lo hizo para dar un cambio radical a su vida y que su nueva imagen le ha dado más seguridad para relacionarse. "Me ha servido para hacer más amigos. Soy valiente y decidido y por eso no tuve miedo a operarme", señala. Pese a todo, Julio reconoce que a veces percibe "un poquito de discriminación". "No lo dicen pero sé que a veces están pensando que no les entiendes. Pero en general no es así y todo el mundo te acepta como eres", concluye.

Julio opina que lo más importante en su vida es el trabajo y cita uno por uno todos los cursos que ha estudiado y que le han dado una formación de lo más variopinta. Desde ayudante de camarero y conserjería a trabajos en oficinas manejando Internet y procesadores de textos. "Ahora estoy en paro, buscando algo. Tengo cursos de gestión y administración y soy ayudante de panadero y confitero. Puedo hacer muchas cosas. Para no estar en casa voy al gimnasio y trabajo mis bíceps y el pecho y corro en la cinta. Pero lo que quiero es trabajar y relacionarme con gente. Quiero que me conozcan, que se acerquen para alternar y tener una pandilla, como todo el mundo".

Carmen Alonso Vañuelos / Cirujana plástica: "Les ayuda a integrarse"

En el Gregorio Marañón de Madrid, hospital público, se hacen operaciones de cirugía plástica a niños con síndrome de Down desde hace años. Carmen Alonso Vañuelos, responsable de las intervenciones, señala que siempre se trata de cirugía plástica reparadora e insiste en no confundirla con la cirugía estética. "En los hospitales públicos no se hacen intervenciones con fines estéticos. Las operaciones que realizamos pretenden cosas muy distintas. Las reducciones de lengua en los niños con Down las hacemos cuando los logopedas han diagnosticado un problema en el proceso de aprendizaje por un tamaño excesivo de la lengua", aclara. "En estos casos se hace a petición de los padres. Se llama glosoplastia de reducción y la intervención es sencilla, con 24 horas de ingreso y anestesia general".

Pero es la otra operación, la cantoplastia o recolocación de los cantos externos de los ojos, la que suele ser más controvertida. "Creo que no se hace nada malo y que sí se puede ayudar en mucho a los niños. Les facilita la integración. En ocasiones, estos niños viven en un entorno muy reducido. Si tienen que vérselas en una sociedad abierta, que a veces les margina, la modificación de sus rasgos puede cambiarles la vida. Lo mismo se hace con los niños con orejas grandes o separadas. ¿Por qué vamos a actuar de forma distinta con los niños con Down?", concluye.

José María Borrel / Padre de un chico con Down: "No tienen que cambiar"

José María Borrel, médico y asesor de la Federación Española de Síndrome de Down, es además padre de un chico de 18 con esta discapacidad. Borrel cuenta una anécdota que sirve para ilustrar la polémica generada en torno a la cirugía plástica: "Fue hace años en un congreso en Madrid sobre el síndrome. Un cirujano alemán dijo que él, sistemáticamente, les cortaba la lengua y que luego hablaban el idioma mucho mejor. Sentó fatal en todos los que estábamos allí y le recriminamos su actuación".

"No estoy en contra de las operaciones de lengua cuando éstas tienen un carácter funcional, para corregir problemas respiratorios, o de apnea del sueño, pero no estoy a favor del fin estético. Primero, porque no considero que se les mejore. Los veo mucho más hermosos tal como son. A mí me choca mucho ver a un chaval que se ha operado todo para quitarse los rasgos, pero cada persona es libre de hacer lo que quiera. Y luego lo que me parece es que algunas familias convencen a los chicos porque no quieren que se note que tienen la discapacidad. Eso es como esconderlos", asegura.

Borrel insiste en la necesidad de que la sociedad integre a las personas con síndrome de Down y no que sean ellos los que tengan que cambiar sus rasgos para ser admitidos: "No tienen por qué cambiar. Son la gente más bella del mundo".

martes, 10 de enero de 2006

¿Lapidación o libre?



Recordando a Amina Lawal y a Safiya

Se levantó un tanto deprimida. Dándose la vuelta en aquella choza miró su cara y comprendió que la alegría de la noche anterior, una vez que saliera de allí, se iba a convertir en miradas de desdén por todos, en asunto del pueblo, en que todo el mundo la iba a juzgar por sus propios sentimientos. Nigeria era un lugar tercermundista para muchas cosas, pero lo que Amina y Safiya no sabían eran del ruido que unos cuernos suyos habían hecho en todo el mundo.

Un simple adulterio había derivado en una cruel lapidación. Qué hipocresía. Posiblemente Monica Lewinsky ni siquiera conoce, dada la enorme incultura de la antisociedad norteamericana, quiénes son Amina Lawal o Safiya, o ni siquiera atina a la hora de colocar en el mapa el país africano. La becaria más famosa de la Casa Blanca llenó su cuenta corriente de dólares por contar su sexo oral con Clinton, mientras que la mujer de éste reía y ambicionaba medrar en la vida política yanqui. Cosas de la sociedad más pudorosa, avanzada e hipócrita del mundo.

Poco o nada, en este caso, les importa a todos ellos, el Falcon Crest del salón oval, lo que en Africa sucede día a día. La vulneración de los derechos humanos por parte de muchas sociedades hace que lleguemos a la convicción de que no todas las culturas son válidas ni están legítimamente capacitadas para mantenerse o perpetuarse en el tiempo.

Afortunadamente, la globalización social (mucho más necesaria que la imperial e imperante globalización económica) supo reaccionar a tiempo e instrumentos que ya están al servicio de la sociedad y que no hay quien los pare, como Internet, articularon una red que hizo que esta noticia llegara (aunque no muchos días, para que nos vamos a engañar) a relegar a operación triunfo (un programa así no se merece ir en mayúsculas) de la importancia que tenía en los telediarios públicos. (recordemos que para el PP el prototipo de joven era aquel que aparecía como concursante en operación triunfo)

Sin embargo, pese al triunfo moral de quienes en su momento aportamos nuestro grano de arena para evitar atrocidades de este tipo, en el mundo se elevan interrogantes continuos de casos que no nos pueden llegar y que se pueden seguir practicando constantemente. ¿Cuántas culturas siguen permitiendo los malos tratos hacia la mujer? ¿Quiénes asumen como práctica elemental la ablación?

Tristemente, nuestros países, que se dicen desarrollados, están llenos de infragobernantes sociales y de supraeconomistas que echan números para llegar al anuncio de las burbujas de freisané con déficit cero, creando un superavit de inquietud social, consintiendo un desorden mundial y abogando por las guerras preventivas. ¿Para cuándo antepondremos a todo ello (el petróleo, el poder y la riqueza) las personas, las vidas humanas y la felicidad? Seguro que para nunca, para que la utopía siga llenando el vacío del idealismo y del progreso y que, mientras tanto, sigamos viviendo llenos de Lewinskys, de Pajares y de Arnys Suaseneguers. Por cierto, parece, al hilo del gran gobernador americano, que en su Austria natal mantienen cordura y por no conmutar la más reciente pena de muerte ha perdido el nombre de su estadio de fútbol.

Frente a todo esto, usemos Internet, empleemos el phising, creemos redes y telas de araña, mejoremos poco a poco nuestro mundo y no tengamos rubor en ser motores que muevan a la sociedad, porque, decididamente tenemos que seguir pensando que la felicidad de las personas debe ser posible.

sábado, 10 de diciembre de 2005

DdHh




Apenas queda media hora para que finalice el Día de los Derechos Humanos. 57 años contemplan a la Declaración Universal por antonomasia y que por casi ya tradición los mismos de siempre siguen manteniendo su negativa a cumplirlas.

La polémica de las cárceles de la CIA en países europeos, Guántanamo siempre a la vista -o a la espalda- y a estas horas cuatro cooperantes en Irak sin saber dónde está su su suerte.

En 1776 Estados Unidos se declaro independiente, o como estimemos que se declarara, pero el mayor adalid de la democracia y de la libertad -interesada- es el mayor interesado impulsor de la falta de derechos humanos o de una declaración de derechos humanos en el mundo.

Siempre nos quedará imaginar un mundo nuevo y que globalicemos los valores y no sólo los temores para que, al fin, tengamos una verdadera Declaración Universal