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miércoles, 4 de febrero de 2015

566 días después

Ha pasado mucho tiempo desde que escribí mi última entrada. Acudía puntualmente aquí a reflexionar y a escribir. A compartir con lo propio, y los propios, y lo ajeno, y los ajenos. Un día me fui, coincidiendo con un proyecto nuevo, el que significaba mi entrada en el Ayuntamiento de Cáceres como concejal. Entre medias, una propuesta, ya acabada, de escribir en un medio de comunicación con vocación regional y con implantación local. Por el camino hubo muchas noticias, muchos proyectos, logros, pérdidas... 566 después querré escribir aquí. Pensando en un espacio propio y egoísta, sin otros afanes que el de repositorio de ideas y de reflexiones, del que seguramente no tenía que haberme ido. 566 después retomo este cuaderno, coincidiendo con el inicio de nuevos proyectos. Adelante, allá vamos, que la constancia y la perseverancia sean buenas aliadas.

lunes, 22 de abril de 2013

#democraciahacker: cuando el tiempo nos escoge



No puedo pasar por alto las ideas que se vierten en el libro de César Ramos en relación con este nuevo tiempo que nos ha elegido. Las reflexiones propias, las experiencias en las que se apoya, el prólogo acertado de Pilar Velasco, las repercusiones atemporales en la telaraña de la red, las excelentes aportaciones de quienes, como Carlos Castro o César Calderón entre otros, públicamente presentan y presentarán el libro junto a su autor...

No puedo decir que acabo ahora con este libro. Creo que he tenido el privilegio de ser uno de los primeros que lo ha leído, y ya ha pasado tiempo desde entonces, y cuando hoy me lo han recordado, también caí en que no he tenido oportunidad de reflexionar sobre el conjunto de lo que añade al escenario actual.

Todas y cada una de esas consideraciones son superfluas y por sí mismas no constituyen nada más que el imaginario habitual del indignado de la calle. Estamos frente a un libro de ideas que necesitan de la aquiescencia colectiva para pasar de ser propuestas a ser realidades. Lo que está claro es que muchas de ellas terminarán siendo. Y lo harán obligadas por la inercia de este tiempo. Un nuevo tiempo que nos ha elegido y que todavía duda de qué papel otorgarnos. Como sociedad tenemos dos opciones: darnos cuenta de que a este tiempo y a esta época le damos igual y no ser más que unas meras comparsas insulsas o realmente asumir que queremos pasar a la historia colectiva y ponernos a la altura de lo que el tiempo nos demanda.

Seguramente quienes de forma separada crearon todas las modernas herramientas de que disponemos, y que lo hicieron en en garajes o en zulos inhabitables, en universidades o en un aprendizaje autodidacta, no imaginaron nunca el poder que iba a generarnos la suma de todas ellas.

Seguramente quienes optaron por legislar desde las instituciones públicas, con vocación de servicio, y garantizaron en esta sociedad occidental un estado del bienestar, una igualdad y unos derechos humanos no imaginaban que íbamos a estar en el precipicio al borde de morir de éxito.

Esta sociedad actual se ha convertido en la de la división y en la resta geométricas. Íbamos camino de sumar y de multiplicar derechos, creímos que nuestra capacidad para producir nuevas mejoras sociales no iba a terminar nunca. Pero de pronto, un cataclismo social, con epicentro en el estado del bienestar y en el inconformismo ciudadano, ha hecho acto de presencia. Necesitamos una nueva era de la democracia. Debemos invertir el orden de los mitos, y tenemos que procurar que ya nunca más sea Saturno quien devore a sus hijos, sino que seamos nosotros, hijos de esta época, quienes elijamos cuándo devorar a Saturno.


Este tiempo nos ha elegido y puede pasar por nosotros. Colectivamente, pues ya no caben personalismos de antaño, tenemos que asumir que queremos pasar a la historia colectiva. Generacionalmente, sin manifestos de edad cronológica sino de actitudes ante este tiempo, estamos en condiciones de coger de la mano la realidad y de pasear por las calles y avenidas, para que terminen siendo aquellas alamedas, aquellas libertades que tantos y tantos soñaron antes que nosotros y que hoy, por fin, rebelándonos colectivamente, podemos lograr. Hay que ponerse manos a la obra.

Escribir en internet. Fundación del español urgente

Termino estos días de leerme esta guía para los nuevos medios y las redes sociales. Editado por la Fundación del español urgente, pretende dar respuesta a muchas dudas que puedan plantearse en todo este campo. Aunque es cierto que empezar desde un nivel bajo hace que en ocasiones el libro sea una recopilación de esas prácticas o de esas acciones que uno ya viene practicando hace tiempo. Aunque nunca está de mal recordar.

Tiene de positivo, es cierto, que aglutina en un manual de lectura sencilla muchas sugerencias y no pocas recomendaciones que pueden encontrarse esparcidas en el seno de las propias experiencias personales o en el recorrido de diferentes búsquedas por ese dios del laberinto internet en que se ha conviertido Google.

Nuevos tiempos para muchas cosas, y no es mal momento para empezar a reescribir la forma de teclear, diferente a la tradicional y necesario conocerla.


domingo, 30 de septiembre de 2012

Participación, silencios y Don Quijote

Justificar la mayoría silenciosa cada cuatro años resulta a todas luces absurdo. Lógico, por tanto, que un alegato tan desproporcionado se haga fuera de España. El riesgo de recibir preguntas incómodas no hace sino acrecentar el divorcio entre quien tiene encomendadas las riendas de España, sus votantes (aunque cada vez menos) y el resto de los españoles. Si la teoría de la mayoría silenciosa fuera cierta podría extenderse también a aquellos procesos electorales donde, como el último, hay una mayoría absoluta tan nítida que los abstencionistas no hacen otra cosa que quedarse en casa sabiendo lo que va a pasar y apoyando el resultado.

Obviar la realidad, lo que está pasando, no solo es complicado para quien lo practica sino que resulta pernicioso para nuestros intereses colectivos. Porque el fondo de esta desafección es una fuerte demanda por un cambio en la participación, amén, claro está, de una situación realmente delicada para millones de personas.

Habrá quienes piensen que las movilizaciones de todos estos días no sirven de nada, y que ofrecen una imagen negativa de España. Lo que está sucediendo, y seguirá pasando hasta que no haya una rectificación, vía ejecutiva o vía urnas, es el reflejo de nuestra historia. Y no hay mejor ejemplo para ilustrar eso que la figura del Quijote.

La desesperación de muchos, la búsqueda de unos ideales perdidos, la necesidad de tener al lado muchos escuderos que ayuden a desfacer entuertos, el altruismo de la reivindicación pacífica sin pretender nada más que la simple demanda, la ilusión por cambiar un destino que parece escrito, el pulso por imaginar una historia diferente...todo este esfuerzo dará sus frutos esperemos que más pronto que tarde.

Pero para eso hay que apuntar a los verdaderos gigantes. No hay que errar la crítica, aunque sea complicado. Mientras escribo este post suena "Agradecido", de Rosendo. Como agradecido hay que estar a todos los que durante estas décadas de democracia (y las décadas anteriores) han procurado luchar por unos derechos para todos.

Sigamos peleando por lo que constitucional, digna y moralmente nos pertenece como ciudadanos. Y sobre todo que continúen los Quijotes, esos que serán recordados, mientras caen en el olvido los de los viernes, los de las decisiones irreales, esos Académicos de Argamsilla.


domingo, 23 de septiembre de 2012

Lecturas del final de verano

El otoño ha dado titulares; ese otoño que invita a leer o a ver una película. Ha sido llegar y empezar a llover. Con el otoño terminan de alguna forma las lecturas de verano, esas que pasaron de la transición de la lengua inglesa al español, con la transición por el italiano. De Philip Roth a Gonzalo Hidalgo Bayal, Leonardo Sciascia mediante.

1. El lamento de Portnoy. Philip Roth

Segundo libro leído de Roth en un par de meses. Otra muestra de la necesidad de reconocer vivencias muy personales de Philip Roth. El mundo judío al servicio de la literatura, y viceversa. Más viceversa que lo primero. Un autor difícil de seguir, pero una muestra, creo que eficaz, de acercarse al modus vivendi de una cultura alejada como la judía.

2. Todo modo. Leonardo Sciascia

Las intrigas entre el poder y la iglesia, siempre tan actuales, siempre, al menos para mí, tan intrigantes, tan novelescas. El libro se me ha quedado corto. Se hizo pequeño. Pero aún así gusta leer estilo y planteamientos diferentes.

3. Campo de amapolas blancas. Gonzalo Hidalgo Bayal

Autor extremeño. No lo conozco, pero por lo que he leído y me dicen es uno de esos autores fundamentales  que tenemos hoy día. He querido acercarme a él a través de un breve relato en La Gaveta, esa colección fundamental de la Editora Regional . Obra autobiográfica, donde se reconocen símbolos, donde hay imágenes y lugares que se evocan y que llaman,.donde Plasencia y el norte es protagonista; donde hay recursos que suenan, aunque aún no haya encontrado el nexo de unión. Un autor al que seguiré acercándome, de momento La Gaveta mediante.

lunes, 5 de marzo de 2012

RAE y Lenguaje no sexista

Lleva unos días mucha gente cargando sus tintas contra la RAE al hilo de un informe escrupulosamente redactado por Ignacio Bosque y que ha tenido el acuerdo unánime de quienes asistieron al pleno en el que se debatió.

Más allá de otras consideraciones, el fondo no es otro que el de situar a la RAE en el lugar en el que debe estar desde el punto de vista lingüístico. Sería injustificable que los clubes de fútbol, los árbitros o los jugadores recurrieran a la justicia ordinaria cuando hay unas reglas de juego y unos órganos creados ad hoc para dirimir conflictos. En cuestiones sociológicas, no resultaría lógico reducir a la mínima expresión las encuestas del CIS y otorgar credibilidad a otro tipo de estudios. Y así en multitud de ámbitos.

Lo que ha sucedido con el informe de Ignacio Bosque -a quien creo que habría que reivindicar por sus fundamentales aportaciones a nuestra lengua- ha sido un choque de trenes que circulan por diferentes vías aunque parezca que lo hacen por la misma.

Porque quienes abogan por plantear que la igualdad requiere de una radicalidad en los usos y formas del lenguaje no deben obviar que de facto lo que están promoviendo es una alteración normativa, abrupta y aplicable a todos, que de aceptarse no está sujeta a criterios lingüísticos y sí a una sensibilidad social que por otra parte debe ser entendida, comprendida y respetada.

Parafraseando el título de la película de Gómez Pereira, por qué lo llaman lengua cuando quieren decir igualdad, creo que no nos pondremos de acuerdo si no partimos de la evidente consideración previa de que nos referimos a cuestiones diferentes.

En este punto no sé si la promoción de la igualdad a través del cambio de las formas de nuestra lengua, a costa de aberraciones lingüísticas y de ir contra la economía del lenguaje o contra el género no marcado, logrará sus objetivos. Quizás dulcificará los oídos pero mantendrá las actitudes, eso sí, a costa de renunciar a la educación y a la norma lingüística.

Creo que ese choque de trenes debe entenderse, debe conciliar posturas, debe ceder, que no exceder en algunos de sus planteamientos, pero no a costa de debates estériles o de que paguemos un precio excesivamente alto.

En estos tiempos en los que muchos jóvenes se manifiestan porque su educación siga siendo pública, gratuita (o con un sistema de becas justo y equitativo) y de calidad es contradictorio que buena parte de quien apoya esto abogue por una alteración de nuestra lengua basada en cuestiones ajenas a la propia lengua.

La igualdad es algo fundamental. Tanto que es tan necesaria en lengua como en matemáticas, y no por eso cambiamos el género de los números de masculino a femenino (aunque las agencias de calificación o la prima de riesgo sean femeninas). Pero la igualdad no debe lograrse a costa de renunciar a que la educación de nuestra lengua, hablada por 400millones de personas, se altere con contradicciones que en ocasiones rozan lo absurdo.

La RAE quizá debería ser más inteligente y moderna en su proceder y a la vez que se reivindica, porque así ha de ser, como la institución que debe velar por la integridad de la lengua, debe proponer acciones que fomenten la igualdad. Así, podrían establecerse acciones tales como una biblioteca de escritoras, un corpus documental de la igualdad/desigualdad a través de la historia de nuestra lengua...

La igualdad precisa de actitudes valientes y puedo llegar a entender a quienes reivindiquen que en nuestra democracia no hay mayor valentía que la del uso de la palabra, pero también estarán de acuerdo conmigo que detrás de muchas palabras y discursos grandilocuentes, que duran casi el doble porque hay que duplicar el género, nos encontramos con las mismas actitudes machistas y con unas palabras que se las termina llevando el viento. No pongo en duda, ni mucho menos, la igualdad, faltaría más. Justamente por eso.

Dicho esto, no he querido entrar en quienes colocan arrobas por doquier, aunque eso es otro epígrafe y otro tren: el de ser políticamente correcto. Un tren que, consultada mi conciencia, creo que no debo coger.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Diálogo de Mercurio y Carón

No es un libro que me haya leído por gusto. Sin embargo, ha sido un gusto leer el libro. Sobre todo porque más de quinientos años después de ser escrito refleja con una claridad que para sí quisieran muchos, buena parte de los problemas que hoy día, con mayor o menor razón y con más o con menos fortuna, se le recrimina a los poderes tradicionales. A la monarquía, a los gobiernos o a la iglesia. Interesante, por ejemplo, la influencia que esta última ejerce sobre los dos primeros. Curiosas las incapacidades que la primera tiene a la hora de saber gestionarse. Inquietantes las similitudes en lo que atañe a los gobiernos y a quienes caen en la tentación de gestionar su poder por su provecho personal.

Lo adelanté en un tuit (¿cuándo se convertirá el palabro en palabra para la RAE?): los protagonistas del diálogo, Mercurio y Carón son reporteros o activistas del peculiar 15M que existió en el siglo XVI. Temas como la garantía del buen gobierno, de la República como hecho entendido de la cosa pública e incluso la igualdad de la mujer, con las limitaciones del siglo XVI donde un avance se consideraba simplemente hablar de ellas.

Solemos decir que el mundo es muy pequeño, esa expresión que denota que tenemos amigos en común, o que compartimos conocimientos sobre determinados temas con personas a las que hemos conocido recientemente. Pues las épocas históricas son en algunos aspectos cíclicas y de ellas venimos y a ellas acudimos para tomar impulso.

sábado, 26 de noviembre de 2011

El puente de los asesinos



El último libro de Reverte, intercalado entre la literatura del Renacimiento, no podía faltar. Le hice un hueco, casi que parecía un spin off, entre apuntes del siglo XVI. Entraron todos con sorprendentes alianzas; con la misma retórica; con la misma narración; con Italia, Roma, Milán y Venecia, como escenario...

Quizás la lectura se ha hecho más exigente, pero la sensación tras la aventura de Alatristre es que es una más, una de tantas, que aporta a cada uno lo que cada uno quiere que aporte. Agradezco la alusión a Italia, el recuerdo de la Plaza de San Marcos o el paso por aquella que llaman la ciudad eterna.

Sin embargo, supongo que a los fieles lectores de las ya siete aventuras nos pasa lo mismo. El capitán, el alferez Balboa, Quevedo o incluso Malatesta han entrada en estas historias y solo saldrán cuando las historias terminen, pese a que más allá de la trama central siempre sepamos que hay elementos que no variarán.

Pérez Reverte ha construido un personaje, y ha sabido hacerlo muy bien, porque pone su retorcida mente de articulista al servicio de una España que para él, y en eso no le falta mucha razón, viene a tener muchos parecidos con cualquier otra, porque las actitudes se reproducen y de los eventos se puede sacar paralelismos.

Es cierto, y también es innegable, que resulta provechosa su lectura para entender el Siglo de Oro, que y la presencia de Quevedo o de otros escritores no son sino la respuesta y la evidencia de que sería imposible entender aquello sin la presencia de las referencias intelectuales de la época.

jueves, 28 de julio de 2011

No nos representan, de Pilar Velasco


Leerse un libro bien estructurado sobre el 15M es tener la oportunidad de confrontar tus pensamientos y tu ideología con lo que se sigue diciendo no ya en asambleas de indignados, sino en muchas casas, en muchos lugares de nuestro país y más allá de nuestras fronteras.

Este de Pilar Velasco es un libro bien estructurado. Sobre todo porque me consta que ha estado con el 15M al pie del cañón desde el inicio, porque las crónicas las ha ido enviando a pie de calle y porque su rol de periodista con el de joven sobradamente cabreado, acudiendo al título de su otro libro, se han complementado a la perfección.

Como hago con casi todos los libros que me dejan un poso, apunto notas y las guardo. En este caso, como es de esos libros, lo he hecho. He anotado reflexiones compartidas, pero también cuestiones con las que no estoy de acuerdo. Además, he punteado otras que si bien me parecen muy razonables son de temas de los que sinceramente no entiendo mucho, como el de los alimentos transgénicos.

Hay un apartado que creo que debería haber tenido más eco, no sé si en el libro o si en el propio 15M, que es el de la cultura, pues apenas hay un guiño al permanente anhelo de la cultura para todos, traducido aquí a que la cultura llegue a todos los barrios y las plazas. Como cuña publicitaria, si se me permite, dejo este enlace, como muestra de que algunas de las reivindicaciones que se hacen se empiezan a asumir por parte de quien realmente cree en la participación ciudadana y en la democratización de la vida. Caso, por ejemplo, de la revisión del tipo de Agencia de Calificación o del impuesto a las transacciones financieras o a la banca.

Dentro de las reivindicaciones, solo voy a terminar aludiendo a una, a la de que nos encaminamos a una nueva Asamblea Constituyente, con todo lo que la radicalidad del término conlleva y con todo lo que de ilusión representa. Porque sea como sea esa nueva Asamblea Constituyente, sí que es cierto que poco a poco se están dando pasos en todos los sentidos que permiten vislumbrar un cambio de estilo, por parte de muchos, para que veamos las cosas de otra forma.

Porque para sentirnos parte de algo, debemos tener interiorizado que conseguimos logros reconocibles para todos. A buena parte de españoles no nos tocó votar la Constitución, pero nos está tocando modernizar, por acción, por omisión, desde la barrera, desde la barra de un bar o desde las barricadas de este tiempo, nuestro día a día.

Hace tiempo escribí que la izquierda debe buscar ese nuevo proletariado, entenderlo, comprenderlo y buscar complicidad, porque ya no es aquel de la primigenia revolución industrial. Creo que ya no hace falta: ese nuevo proletariado, organizado a través de la red, ha salido a la calle hace meses porque estaba cansado de que nadie fuera a buscarlo.

domingo, 24 de julio de 2011

La casa del propósito especial




Otro libro de verano. El segundo de John Boyne. Pensé en dejarlo nada más empezar, porque no veía en él otro atractivo que haber sido escrito por el autor de El niño con el pijama de rayas. Me equivocaba. Lo leí hasta el final. Acerté.

Con Boyne viajé ayer al nazismo y hoy a la Rusia de los zares, desde una historia atrevida y original, ya desde la propia estructura del libro. Un libro que parece un diario y que tiene ese sentimiento de culpa de quienes padecieron una guerra, directa o indirectamente, y que tienen mucho que ocultar, bien por temor a ser descubiertos bien porque sus heridas solo se las cicatrizan ellos mismos.

Da la impresión de que escribe realmente el protagonista y no el escritor. Si mañana me dicen que la narración es histórica sería verosímil. Si siguiera con la conjetura tendría que dar la razón a quien me ha dicho alguna vez que la escritura la provoca el sentimiento de pérdida de algo. Porque el libro es una pérdida constante. Casi de todo menos de la dignidad del que la cuenta.

Cambio de régimen, un punto de imposibilidad, todas las etapas de la vida excelentemente descritas y la atracción de lo que rodea a la sociedad rusa. Son muchos ingredientes para un libro que termina haciéndose corto.

sábado, 23 de julio de 2011

Libros emparejados

No suelo dejar en mi estanterías libros sueltos. Un libro de un autor, sea el que sea, llama irremisiblemente a otro libro de ese mismo autor. Podía decir muchas personas con las que me ha sucedido esto, pero curiosamente pienso en aquellos autores que carecen de compañeros de baldas. Pienso en Jesús Ferrero, guionista que ha sido de Almodóvar, o en Muriel Barbery, o en Vassily Grossman, o en Salman Rushdie, o en Eugenia Rico. Pero realmente no hay muchos más. Suelen estar emparejados, como si se necesitaran, como si un libro no fuera suficiente como para saber algo de su autor. Como si un libro solo dejara incompleta esa biografía oculta que el escritor solo evoca en sus creaciones. Como si la madera de las estanterías se sintieran huérfanas por no cabalgar conjuntamente a lomos del mismo nombre en distintos lomos.

miércoles, 20 de julio de 2011

Los diarios de Sábato

Uno puede escoger un libro o el libro también puede escoger a quien lo lee. Creo que este segundo caso puede aplicarse al libro que acabo de terminar. Porque de no haber coincidido con Ernesto Sábato en uno de los momentos que cuenta en el libro, no hubiera profundizado ni en su vida ni en su obra. Hubiera sido uno de tantos escritores y pensadores esenciales de Latinoamérica, como Borges, se me ocurre, o como Julio Cortázar, por citar algunos, de los que se poco más que algunas de sus obras, esperando que en este tiempo alguna asignatura me brinde la oportunidad de leerme Rayuela.

Recuerdo a Ernesto Sábato en el MEIAC, enjuto, frágil, terriblemente frágil, al lado de su inseparable Elvira, igual que Pilar del Río lo era de Saramago. Bajó por el ascensor a ver la exposición que pensando en él, y nada más que en él y en su visita, se dispuso en la planta baja. Tengo el catálogo en casa. Prismas y proas. Vanguardias literarias argentinas. Se detuvo en algunos de los ejemplares que más le asombraron, algo que cuenta en el libro.

Entonces tuve que subir a por Irene Cardona, otra premiada, que tenía que dar de comer a su hija recién nacida. Seguramente me cruzaría con los conductores, con Domingo entre otros. De él también habla en el libro. Y del viaje a Badajoz.

No recuerdo su intervención con motivo de la entrega de los Premios Extremadura a la Creación. Sé que la publicó El País. Recuerdo los aplausos y el sentimiento emocionado de quien devuelve parabienes desde un escenario, pese a que no pueda levantarse de su silla.

Vuelvo al libro. Breves reflexiones donde las sensaciones de la crisis argentina de entonces recobra vigencia con la crisis actual; donde el apoyo a los jóvenes y a sus ilusiones recuerda al 15M; donde el aparente derrotismo de un anciano que destila fuerza y vitalidad recuerda al de tantos mayores deseosos de exprimir minuto a minuto su energía.

Sigo, y mezclo el leitmotiv de lo escrito. España. Barcelona, Madrid, Badajoz o Las Canarias. Un crisol de lugares para un escritor que entonces pensaba que escribía un epitafio pero que nos dio el placer a todos, sobre todo a sus argentinos, de vivir casi una década más. Murió con 90 años, este mismo 2011.

sábado, 18 de junio de 2011

Aunque seamos malditas


Una buena recomendación tuitera (¿será esa la adaptación que más pronto que tarde sugerirá la Academia?) y el fin de exámenes hace el resto. Termino Aunque seamos malditas. La contraportada del libro me advierte que hay reminiscencias con el noveau roman. Introducción a la teoría literaria. Pero lo que interesa es el libro.

Interesa un argumento que no quiere conseguir su objetivo llegando pronto a su meta. Da los mismos rodeos que Ainur para evadirse, y a través de ahí mostrar un mundo que mezcla una posible trama ficticia con una posible trama real. La igualdad de la mujer de fondo. Más que igualdad, libertad. Para estar presente de igual a igual.

En ocasiones la novela dentro de la novela. Varias acciones que se entremezclan, varias tramas que no se cierran y que quedan abiertas para quién sabe si otra nueva muestra de desigualdad, que no hay pocas.

Selene, Ainur, el farero, el hombre oscuro, Satán... Todos importan.

Un libro lleno de aseveraciones rotundas, de frases categóricas, un libro que permite una lectura sosegada para anotar muchas de las propuestas de una escritora que da la sensación que se vacía en su novela. Porque con la cercanía de los personajes parece que quien realmente habla es Eugenia Rico. Recomendado

jueves, 21 de abril de 2011

El pianista en el burdel, o la condición de ejercer el periodismo


Leerme este libro de artículos de Cebrián me ha llevado un tiempo excesivo. Demasiado, quizás, para que ahora acuda puntual al tradicional post que sigue a una lectura y que están en mi blog clasificados con la etiqueta de literatura.

Por eso mezclaré el libro con mi visión del periodismo, o del periodista. Aquel que en una capital de provincia como la nuestra debe trajinar de rueda de prensa en rueda de prensa para encontrar un titular que convenga a los intereses de una línea editorial que muchas veces genera opinión al modo del perro del hortelano: ni come ni deja comer.

Que la prensa esté condicionada a los resultados económicos, en esta era digital en la que en cierta manera se reinventa el periodismo, y en la que la crisis azota toda iniciativa empresarial, tensiona mucho la labor del periodista. Las empresas editoriales están muchas veces condicionadas a unos resultados económicos que no permiten ejercer con la libertad deseada tan necesaria profesión.

Cebrián presume en su libro de cierta independencia económica, pero las duras condiciones que Liberty ha impuesto recientemente a Prisa ponen en entredicho su bonhomía para con su actual empresa.

Esto último no quita para que podamos considerar a Juan Luis Cebrián como una de las figuras periodísticas españolas de nuestra democracia. Una persona influyente y sobre todo una persona que ha sabido teorizar primero y poner en práctica después determinadas visiones del periodismo en esta nueva era digital.

Me quedo, finalmente, con la visión del terrorismo desde los grandes medios de comunicación. Ahora que el final de ETA es irreversible, si no lo remedian determinadas ínfulas de arrogancia partidista, Cebrián asume cómo las líneas editoriales de estos medios alimentan, de una manera o de otra, el interés por la noticia. No creo que ni mucho menos deba interpretarse ni como un brindis al morbo, ni como una apología del terrorismo, pero ese afán por informar antes que los otros, ha hecho que los medios, en este tema, se muevan en una delgada cuerda floja.

No sé a partir del lunes, que se reanuda la actividad periodística y con mucha intensidad de aquí al 22 de mayo, cuando tendrán presente a un gurú como Cebrián. Lo que sí tengo claro es que ejercer el periodismo con tantos condicionantes no es fácil. Así que a continuar haciéndolo con la mayor libertad posible, para garantizar una información veraz y objetiva para todos.

martes, 19 de abril de 2011

14 de abril

Acudo a este blog que frecuento menos de lo que me gustaría últimamente porque no puedo dejar de escribir de una fecha importante por las ideas, por las emociones y por las experiencias.

1. En primer lugar, porque el catorce de abril representa no ya el deseo de alcanzar la III República, sino la satisfacción -no digo que con mezcla de sorpresa- que les podría quedar a quienes tanto lucharon entonces si supieran que buena parte de sus postulados son hoy día aceptados en una monarquía parlamentaria como la nuestra. Cierto es que para muchos sería deseable un sistema diferente, pero ante la imposibilidad de saber si podremos llegar con civismo y con los votos, y no con las botas, como diría Felipe González, me quedo con lo que tenemos porque es más de lo que parece.

Alterno este post con las vidas de Salinas, Guillén, Cernuda, Aleixandre o Alberti. La de García Lorca también, por supuesto. Hoy día tenemos abierto el debate socioeconómico del estado del bienestar. En estos tiempos de crisis, donde todo se cuestiona en el estado del bienestar, ese logro que emana de aquel Informe Beveridge, ese primigenio Wellfare State, no debemos olvidar que lo que algunos pensaron en la República fue un Estado de la Felicidad, o de la Dignidad.

Porque dignificar como lo hicieron, o como lo pretendieron, todos los pueblos a través de la educación y de la cultura, con iniciativas como las Misiones Pedagógicas, merece que siempre quede en el aire el interrogante de saber cómo sería hoy día España si aquello hubiera durado la mitad de lo que la dictadura infame que arrancó ilusiones. Aquellos años vieron posiblemente a las mejores generaciones intelectuales que jamás tendrá nunca un país. Qué habrían hecho en esta sociedad del conocimiento es otro de los futuribles que jamás tendrá respuesta.

2. En segundo lugar porque curiosamente un 14 de abril, pero del 1981, se cumplieron 30 años de la creación de mi asociación de siempre, de los Amigos de Francisco de Asís. Ignoro si alguien deliberadamente escogió precisamente esa fecha en unos años que bullía el anhelo de libertad. Pero da igual. Porque lo que sí tengo claro es que si algo me ha dado pertenecer a esta asociación ha sido libertad, capacidad para convivir, autonomía, emociones y experiencias. Ha sido, y sigue siendo, una escuela de vida. Cimentada en esos valores franciscanos que desde el siglo XIII siguen, en su literalidad, tan vigentes. Otra cosa es que sus interpretaciones tengan más o menos fortuna, más o menos habilidad para adaptarse a los tiempos.

Por esos dos motivos no podía dejar de escribir sobre el 14 de abril

domingo, 20 de febrero de 2011

Vuelta al blog en febrero. Asuntos pendientes

Excepto en tiempos de verano, creo que no había tenido tanto silencio en mi blog. En este casi mes de silencio voluntario y sobrevenido han sucedido varias cosas que quiero compartir de vosotros. Tomadlo como una vuelta al blog. Espero volver a recuperar la constancia que tenía

1. Compromiso con Cáceres

En estos días anteriores, acepté formar parte de la lista electoral del PSOE en mi ciudad. Llevo formando parte de la misma desde 2003. En esta ocasión lo hago con mayor responsabilidad, tanto por el lugar que ocupo en la lista, entre los diez primeros, como por el papel que he asumido internamente. De fondo no hay más que una vocación de servicio público. Un interés por seguir mejorando el sitio donde vives. Una motivación por contribuir a hacer más fácil la vida de la gente en un tiempo donde para muchos no es fácil ni siquiera el día a día. De momento toca recorrer un camino con un grupo de compañeros con los que formo parte de la candidatura.

2. Exámenes

El 18 de febrero terminé el primer cuatrimestre del Grado en Lengua y Literatura Españolas. Vuelta a la universidad después de algunas otras tentativas. Cuatro exámenes para divertirme, para entretenerme y rodeado de libros. En junio tocan otros tres. Vida universitaria compatibilizándola con otras muchas cosas. Siglo de Oro, Edad Media y hasta italiano. En unas semanas habrá que ver notas.

4. Guillermo Fernández Vara en Cáceres

También el 18 de febrero ha terminado la visita de Guillermo a Cáceres. Han sido cinco días llenos de actos, de reuniones, de visitas. Momentos de contacto con mucha gente, con colectivos de personas con discapacidad, con mayores, con empresas, con mujeres, con jóvenes, con amigos de redes sociales, con representantes de la cultura. Guillermo es un político sencillo y muy cercano, pero sobre todo una persona que ha entendido perfectamente el momento que nos ha tocado vivir.

5. Nómina de Barcarrota

No puedo no escribir sobre el episodio que el Hoy levantó sobre la Nómina de Barcarrota. Perdida o no, extraviada o no, el caso es que se ha tratado injustamente la memoria de una persona honesta y cabal como fue Fernando Pérez. Amigos, personas a las que aprecio, como Álvaro Valverde o Miguel Ángel Lama, o Agustín Sanchez Moruno, o el mismo Guillermo Fernández Vara, han hablado del tema. Cada uno ha enfocado el asunto desde su papel y su responsabilidad que tienen, o desde la que ya no tienen, pero todos coinciden en la importancia que tuvo Fernando en el desarrollo de la Editoria y por consiguiente en la literatura de Extremadura. Y en sus cualidades intelectuales y humanas. Con Ángel Ortiz, el director de Hoy, estuve discutiendo en Twitter. Hemos quedado en hablar de este tema tranquilamente.

6. Acampada de Carnavales

Uno no debe renunciar ni a sus principios ni a sus convicciones. Ni abandonar compromisos en los que cree. Por eso en marzo me seguiré yendo de acampada de Carnavales a Descargamaría, al campamento de los Amigos de Francisco de Asís, que indistintamente llamamos Padre Pacífico, donde tanto he aprendido y tanto seguiré aprendiendo. No deja de ser el sitio donde uno mejor puede ejercer de educador social, donde uno puede seguir formándose en esa escuela de hombres y de mujeres.

7. Libros

Me acompañan los artículos de Juan Luis Cebrián, compilados en El Pianista en el burdel. Tengo en la recámara a Murakami, siempre puntual a su libro de cada año. No descarto a Guelbenzu, ni tampoco quedarme con los primeros libros de Eugenio Fuentes. Todo se andará

jueves, 20 de enero de 2011

Los bosques de la mirada, de Basilio Sánchez

Esta semana ha presentado Basilio su poesía reunida. Se titula como se llama este post. No soy un lector de poesía constante, pero como lector y como extremeño sé que Basilio es un poeta de referencia y que pocos poetas pueden presumir, por ejemplo, de tener un accésit del Adonáis.

El acto, iniciado por Miguel Ángel Lama, presentó un salón lleno, donde amigos y literatura confluían y se hacían presentes. Donde quienes no estuvieron porque no podían estar, caso de Pacífico se hicieron notar por el público y por la excelente presentación de Álvaro Valverde.

Llevaba casi una legislatura sin ver a Álvaro. Curioso que a veces el tiempo lo midamos por legislaturas. Pero sigue siendo una persona muy cabal y una mente privilegiada en la cultura regional. Fue un baluarte en la Editora Regional y le tocó, quizás, el momento más difícil, el de sustituir a Fernando Pérez cuando falleció. Estoy seguro de que sus alumnos están encantados.

Fue un acto sencillo, donde Basilio reunió a muchos amigos en torno a su poesía reunida. Buena tarde de martes.

viernes, 7 de enero de 2011

Maus



Quienes me conocen saben que no es casual que mi primera entrada del año se la dedique a un libro. Entre otras cosas porque hace tiempo que no lo hacía, porque vivo rodeado de libros y porque no dejo de leer, aunque ahora sea literatura medieval. Pillé hace unas semanas de mi biblioteca un libro que me atrajo hace tiempo. Por el tema, por el fondo y por la forma. Por el continente y por el contenido.

Pese a que el título ya lo he desvelado en la entrada, y la portada ilustra el encabezado del post, quiero ir dando pistas, a modo de piezas de un puzzle, para que al final cada uno se componga su propia idea.

La primera es que es un cómic. Casi de trescientas páginas. Unos dibujos diferentes. No aparecen Filemón ni Zipi y Zape, para mis coetáneos; tampoco el Capitán Trueno o Roberto Alcázar y Pedrín, ni nadie del TBO, ahora que se reedita; ni siquiera Songoku o Japón impregnan ni una sola página, por aquello de que el manga es una potencia en el cómic. Ni un solo color aparte del blanco y negro.

La segunda es que es un cómic que ha ganado un Pullitzer. Es una de las principales distinciones en lo que a premios culturales a nivel mundial se refiere.

La tercera es que es biográfico, y en algunas partes autobiográfico, lo que hace que sea todavía más difícil ir armando las piezas.

La cuarta es que tiene una temática social y un mensaje. No hay disfraces absurdos a lo Mortadelo, ni perentorias hambrunas como la de Carpanta, ni perros como Idefix o Milú. Lo anterior es parte fundamental de la historia del cómic, pero este, que lo ha dibujado Art Spiegelman, tiene una fina ironía pero sobre todo una profunda rabia interior. Es un libro que habla en primera persona del nazismo. De la miseria humana, del odio, de las terribles dudas de saber si al día siguiente uno podía levantarse y seguir vivo...

La quinta es que es original, muy original. Quizás por lo anterior, por la vergüenza de lo humano en un cómic, tan inocente a priori, tan asociado con la risa, con los personajes irreales... los personajes de Maus, que así se llama el libro, son ratones. Ratón en una ratonera metido, quizás porque recuerde a la ratonera de las cámaras de gas.

Lo leí, y lo vi, y me gustó, y no poco. Aunque pienso que jamás debía haberlo leído. Sobre todo porque libros como este es una pena que se hayan tenido que llegar a escribir

jueves, 30 de septiembre de 2010

Miau


Decía John Lennon algo así como la vida es aquello que te sucede mientras que tu te empeñas en ir haciendo otros planes. Pues bien, justamente lo contrario siento que sucede con mis dos últimas lecturas. Empiezo con la última por la actualidad que tiene. Se trata de Miau, de Pérez Galdós, una historia que sucede en esa España que parece una fotografía fija, esa España que uno puede ir superponiendo que al final le dará siempre unos indicadores que ahí se mantienen.

En esa foto fija siempre podremos ver la España de la charanga y pandereta, la de las dos Españas o, como en este caso, la del estado tomado a chanza por los que deberían ser sus mayores defensores o protectores: los trabajadores.

Un libro donde Galdós retrata a todos casi por igual, protagonistas o secundarios. Donde todos son protagonistas o corresponsables de una situación por acción o por omisión. Donde la ética se sitúa fuera, siempre fuera, y donde lo corrupto está dentro, siempre dentro. Donde los de fuera y los de dentro se enzarzarán siempre en una disputa con pocos visos de arreglo.

Villaamil, el cesante, es el Don Quijote de la función pública. Aquel que lucha contra unos elementos demasiado puestos en tela de juicio y demasiado bien traídos ahora que acaba de finalizar una huelga general donde se ha visto poco pero se ha dejado entrever mucho, pero eso merece otro post.

Un libro trágico con sorna traída a espuertas en ocasiones y no en menos situaciones hiperbólico. No falta de nada para un cuadro costumbrista de familia tradicional. Una foto fija de un tema recurrente. España, los españoles, el trabajo y los trabajadores

jueves, 26 de agosto de 2010

Italia: Impresiones de viaje por un pintor

Estos días pasados volví a Italia. Lo hice con Adelardo Covarsí, en su libro Impresiones de viaje por un pintor. La Diputación de Badajoz editó el facsimil de lo escrito a principios del siglo pasado. Es uno de esos libros sin firma aparente pero con el mejor de los trasfondos

Me ha vuelto a llevar a Italia. Tengo reciente mi último viaje, del que no ha pasado un año, y siempre me seguirá atrayendo el desorden de Roma, la perfección de Florencia, la atracción que ejerce Asís, el impacto que supone visitar Pompeya o callejear por Venecia.

Un libro escrito hace justo un siglo permite acercarse a sensaciones que uno experimenta cuando ve lo mismo que vio Covarsí. Encontrarse con la Fontana de Trevi de sopetón, descubrir Pompeya y sus calles, ver el David de Miguel Ángel o pasear por la Catedral y el Baptisterio de Pisa, con la Torre al fondo, destilan emociones similares con un siglo de diferencia.

Aquí cabría plantearse cómo varían los ojos en uno y otro momento a la luz de la evolución de la protección del patrimonio, de los avances y también del posible progreso humano con resultados discutibles.

Apunté sugerencias de sitios y algunos otros apuntes, modelando el cuaderno de viaje de Covarsí y anotando entre mis recuerdos y la permanente llamada que ejerce Italia el seguir conociendo un territorio cuyo patrimonio invita constantemente a volver a sus piedras, a su arte y a sus gentes.