lunes, 11 de octubre de 2010

Carta sonora muy personal con motivo del nombramiento de Pacífico como hijo adoptivo de Cáceres

Artículo aparecido en el Periódico Avuelapluma de hoy lunes 11 de octubre

Te recuerdo, Pacífico, reutilizando la canción de Pablo Milanés. Recuerdo cuando en silla de ruedas y con la vista perjudicada, en tu última presencia en el campamento, pediste que lloviera a cántaros, pese al calor del día familiar.

La música siempre presente en tu vida y como banderín de enganche de la misa de doce, de los ángelus, de las buenas noches o de fuegos de campamento. Tarareo a Aute porque nos dejaste sin tu latido, pese a que nos tenías tan mal acostumbrados que pensábamos que tu ausencia siempre serían espacios breves, pero ahora ya no estás.

Ojalá, recurro a Silvio, el cubano con el muchos dormíamos de fondo en las siestas de campamento, te pudieran seguir conociendo los niños y jóvenes que siguen acudiendo a nuestro campamento. Te verían con la maza, con el pico o con el zacho. Ahora te buscan entre los pinos, en el huerto, como aquel unicornio azul con el que muchos hicimos mucho más que amistad y que se nos perdió.

Al final de tu viaje te fuiste definitivamente, pero a tu alrededor, en Loreto, en soledad, estaba el presente y el futuro, los hombres y las mujeres del mañana, esos que seguimos buscando esas cosas que nos pusiste en nuestras manos y que se resumen en nuestro campamento y en nuestras asociaciones.

Fuiste pequeño, naciste pobre y siempre fuiste pobre, te colocaste las sandalias franciscanas y seguiste el eco de la juventud, de la misma forma que los jóvenes te seguíamos. Hoy nosotros seguimos tus huellas, esas que en Descargamaría no las borrará nunca el tiempo.

Entendiste como nadie el mensaje franciscano, aquel que no hablaba realmente de casas en ruinas, por eso no solo no tuviste ni envidia ni celos, sino que tuviste que batallar en tu comunidad en alguna ocasión.

Lo que emprendiste fue cosa de locos, tanto que sigue todo en pie. Sin ti, de momento y tiene visos de seguir siendo así, el camino hecho no se pierde, y seguimos con vida, con ilusión y con las debilidades propias que terminan siendo acicates.

Padre, en tu día, con tu vida construimos nuestra canción.

4 comentarios:

Jorge Galán dijo...

Me ha encantado, además de bien escrito consigue identificarme totalmente en el texto, salvo que deja que sea Pablo Guerrero quien siga haciendo llover a cántaros.

Mariano Mariño dijo...

Muy bueno crack

tacheyfamilia dijo...

fantástico. Gracias. Esto sí es recopilar datos de vida...

Paco Hurtado Muñoz dijo...

gracias por vuestros comentarios