
Esa palabra que puede suponer mucho y poco, pero sobre todo cuestiones negativas, la musicó Sabina. Pero no la usaré con intenciones peyorativas, sino para poner en valor -valga el galicismo- una cuestión importante. Lleva siendo casual en las últimas semanas coincidir con mi presidente regional en temas recurrentes. Hace unos días aludía a Suárez en el pleno de la asamblea cuando hacía escasas fechas había terminado por mi parte de leerme un testimonio ya comentado en este blog. A cuenta del ruido, coincido otra vez, pues se refería en esta ocasión Ibarra a la impronta de movimiento, de actividad y de contenidos que deben tener las residencias de mayores. Lo dijo en Deleitosa, una de las poblaciones donde con más incidencia puede verse la evolución de Extremadura a través del tiempo. A Deleitosa fotografió en Life Eugene Smith, inmortalizado simbólicamente en aquella foto de los tres guardias civiles, a principios de los años 50 (todavía recuerdo cuando nos dieron un ejemplar original de aquella revista, hoy depositada en la Biblioteca Regional). Pues en esta localidad, a caballo entre Trujillo, las Villuercas y los Ibores, se inauguró una residencia de mayores.
Por mi parte, me acabo de leer, mitad encargo, mitad filosofía vital, un libro titulado "una reflexión sobre la última fase". Es de esos momentos, escasos pero intensos, que tengo para desde una perspectiva intelectual en este caso poder ser por un rato educador social. Recuerdo haber estudiado en tercero, como optativa, la Pedagogía de la Tercera Edad. En este proceso lector he refrescado todo aquello, o lo he interiorizado sin duda para mucho tiempo.
No es un sector, el de los mayores, que me atraiga para ejercitarme profesionalmente. Más que dispuesto motivado o capacitado. Creo que es satisfactorio al máximo, pero tiene que tener una alta carga de voluntad.
Ese libro, e indirecta o directamente alguna visita reciente -mental o física- por cuestiones familiares, me hace reflexionar mucho en torno a este tema y relacionado con las manifestaciones de Ibarra entiendo que las residencias actuales son necesarias en la medida -y mi candidato lo ha dicho- que va progresivamente aumentando el número de mayores.
Las residencias deben construirse como alternativas dentro del estado de bienestar y con el eje de las personas válidas, no en clave de personas dependientes, sino contribuyendo a que sean espacios vivos y donde la memoria, la capacidad de seguir aportando a todo esto tan complejo que es la sociedad. Deben erigirse en espacios de alternativas necesaria para quien quiera, en lugares de respiro familiar incluso, en centros vivo y de aprendizaje intergeneracional, en locales donde quienes lo han dado todo en la vida tienen el derecho de que lo hagan casi todo.
Los dependientes necesitan de los válidos, y todos necesitan ruido, ruido, ruido...
Ella le pidió que la llevara al fin de mundo,
él puso a su nombre todas las olas del mar.
Se miraron un segundo
como dos desconocidos.
Todas las ciudades eran pocas a sus ojos,
ella quiso barcos y él no supo qué pescar.
Y al final números rojos
en la cueva del olvido,
y hubo tanto ruido
que al final llegó el final.
Mucho, mucho ruido,
ruido de ventanas,
nidos de manzanas
que se acaban por pudrir.
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido,
tanto ruido y al final
por fin el fin.
Tanto ruido y al final…
Hubo un accidente, se perdieron las postales,
quiso Carnavales y encontró fatalidad.
Porque todos los finales
son el mismo repetido
y con tanto ruido
no escucharon el final.
Descubrieron que los besos no sabían a nada,
hubo una epidemia de tristeza en la ciudad.
Se borraron las pisadas,
se apagaron los latidos,
y con tanto ruido
no se oyó el ruido del mar.
Mucho, mucho ruido,
ruido de tijeras,
ruido de escaleras
que se acaban por bajar.
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido.
Tanto ruido y al final…
Tanto ruido y al final…
Tanto ruido y al final
la soledad.
Ruido de tenazas,
ruido de estaciones,
ruido de amenazas,
ruido de escorpiones.
Tanto, tanto ruido.
Ruido de abogados,
ruido compartido,
ruido envenenado,
demasiado ruido.
Ruido platos rotos,
ruido años perdidos,
ruido viejas fotos,
ruido empedernido.
Ruido de cristales,
ruido de gemidos,
ruidos animales,
contagioso ruido.
Ruido mentiroso,
ruido entrometido,
ruido escandaloso,
silencioso ruido.
Ruido acomplejado,
ruido introvertido,
ruido del pasado,
descastado ruido.
Ruido de conjuros,
ruido malnacido,
ruido tan oscuro
puro y duro ruido.
Ruido qué me has hecho,
ruido yo no he sido,
ruido insatisfecho,
ruido a qué has venido.
Ruido como sables,
ruido enloquecido,
ruido intolerable,
ruido incomprendido.
Ruido de frenazos,
ruido sin sentido,
ruido de arañazos,
ruido, ruido, ruido.