sábado, 22 de agosto de 2009

Límites periodísticos

En la autovía de la información, de esta sociedad sobreinformada, donde día a día le damos casi la misma credibilidad a la wikipedia que a un periódico tradicional, a un blog que a un comentario en un post... hay un asunto no poco importante que es el de los límites de la información.

He utilizado la imagen de la autovía deliberadamente, porque creo que en el ejercicio del periodismo tan punible es el exceso que el defecto. Exactamente de la misma forma que sucede en una autovía, donde pueden multarte tanto por exceso como por falta de velocidad. De esta manera, en el terreno informativo, ni todo debe valer, ni deben omitirse noticias por interés personal o editorial. En este último caso tanto lo personal como lo editorial tienen otro elemento: el económico. Los grupos editoriales, en la mayoría de los casos acogidos a grandes grupos de comunicación viven de la publicidad empresarial o institucional. De ahí que se puedan detectar en ocasiones cierto conformismo cuando debería ser justamente lo contrario.

Pondré varios ejemplos.

En el primer caso, en recientes fechas podemos encontrarlos en la excelente noticia del transplante realizado en Valencia o en las elecciones en Afganistan.

No debe valer informativamente descubrir y desvelar el nombre de un donante, pues lo que aparentemente es una exclusiva desemboca en que hemos puesto en peligro todo un sistema de transplantes y de confidencialidad. Algo clave, por sentido común, pues estamos frente a un asunto muy delicado.

Tampoco es baladí el camuflarse debajo de un burka en unas elecciones afganas y votar para mostrar las miserias de un sistema electoral corrompido. Primero porque entiendo que eso no es periodismo de guerra. Segundo porque de alguna manera no sabemos hasta qué punto la injerencia en un sistema electoral ajeno a España influirá en aquellos asuntos, y no pocas personas, que relacionan hoy día a España con Afganistan.

En el segundo caso, por no caer en la tentación de utilizar imágenes políticas, hablaré de fútbol. De la campaña tan de guante blanco que se le orquestó a Florentino Pérez por parte de todos los medios de comunicación, no solo en el apoyo explícito sino en el acoso y derribo a quienes se postulaban y no pasaron más allá de expresar su deseo.

Estos, a mi juicio, son ejemplos. Asuntos reales que deberían evitarse. Darle un tratamiento riguroso a las informaciones implicaría creer en el periodismo y mantener, con esa calidad, las bases de lo que debería ser la información del futuro. Dejarse llevar por el sensacionalismo o por el mercado es proporcional a quitarse credibilidad, perder lectores y que nos dejemos llevar por las informaciones independientes que cada vez en mayor número generamos cada uno de nosotros.

3 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Paco Hurtado Muñoz dijo...

He eliminado un comentario no porque fuera irrespetuoso, sino porque no se identificaba. Entiendo que por el interés o actualidad del tema que aludía debería hacerlo. Es la mejor manera de poder debatir sobre el asunto en cuestión

JL dijo...

Personalmente, en los tiempos que corren creo más en la información escrita en wikipedia que en un periódico, porque en wikipedia quizás haya más equilibrio a la hora de decidir sobre la información que se publica y se autoregula. Un periodista siempre está ligado a su puesto de trabajo y a las opiniones/órdenes de su superior en un momento dado.

Por otra parte, creo que la información se ha vuelto demasiado sensacionalista y excesivamente cruda en los medios. Viendo una película con poca violencia explícita no hizo de ésta una película menos violenta. Es un simil fácil de entender.