jueves, 21 de enero de 2010

La reforma de la Plaza Mayor de Cáceres



El proyecto Intramuros, que apuesta por una reforma radical del continente y del contenido de la Ciudad Monumental de Cáceres, tiene entre sus principales actuaciones la de la reforma de la Plaza Mayor. Una intervención que sin duda viene a llenar una demanda ciudadana de hace años, desde las sucesivas reformas que han existido hasta que no nos quedó más remedio que tragar con la famosa bandejina. La Plaza Mayor de Cáceres, con su reforma, pretende ser un espacio dinámico, una reforma estructural que aúne la uniformidad necesaria de los espacios privados y que lo equilibre con la apuesta de zonas abiertas. Ha existido de por medio un concurso de ideas y en paralelo iniciativas curiosas como aquella impulsada entre otros por el siempre creativo Marce Solís (qué haríamos en Cáceres sin su inventiva).

Volviendo a la reforma de la Plaza, llega de forma necesaria, aunque tarde. El momento no puede ser mejor. Una apuesta importante con vistas a la Capitalidad Cultural y una infraestructura que permanecerá en el tiempo. Lo que no es lógico es que este proyecto, antes de empezar reciba críticas furibundas y extemporáneas de personajes de la vida pública actuales y anteriores. De entre las críticas destaco la del anterior alcalde. Porque la del concejal de Izquierda Unida, sinceramente, me parece una muestra más de su deriva ideológica.

Resulta llamativa, sin embargo, la crítica que el anterior alcalde hace en Avuelapluma. Es curiosa porque oponerse a un proyecto de la Capitalidad Cultural denota falta de lealtad. Pero sobre todo es hipócrita, porque si alguien fue incapaz de realizar una reforma integral de la Plaza Mayor fue él mismo. El concurso por aquel entonces quedó desierto. La bandejina es la consecuencia de ello. Una horrenda solución que desde entonces pagamos todos. Y finalmente es irracional, porque antes de esa reforma el anterior alcalde quiso hipotecar nuestro futuro patrimonial, con informes negativos del ICOMOS de por medio, proyectando un aparcamiento subterráneo en la Plaza Mayor. Afortunadamente aquel proyecto no se llegó a realizar y se terminó realizando el Parking de Galarza gracias a la propuesta socialista, por entonces en la oposición, y a la contrariedad mostrada por numerosos colectivos.

De aquellos polvos, como de tanto y tantos asuntos, vienen estos lodos. Para que luego quieran ponerse medallas aquellos que deberían estar calladitos.

1 comentario:

JL dijo...

A mí me gusta la bandeja aunque está claro que no da mucho juego ante el amplio abanico de actividades que se podrían realizar (y no se hacen) en la plaza. Independientemente de esto, creo que la población tiene ideas encontradas sobre la reforma porque no son capaces de entender cómo funcionan los presupuestos que tiene una ciudad y su administración. Por ello, en días de crisis, los que la sufren, verán un dinero tirado; los que no la sufren, basarán su opinión en una visión práctica, estética,... Necesaria o no la reforma, quizá ahora no sea el mejor momento.