miércoles, 31 de mayo de 2006

Colaboración 1: Poliferia

Abro aquí un apartado nuevo: aquellas colaboraciones que me queráis mandar y que gustosamente las pondré. Aquí, Polifera, por Alberto Casado, amigo y músico de los Niños de los Ojos Rojos

Sigo estupefacto con el mundo. Después de esta poliferia cacereña (polilla y feria) cada vez estoy más convencido del cercano fin de nuestra sociedad occidental. No sé cuantas mil bombillas con la crisis energética que está cayendo…Unos gastando dinero y derrochando energía a espuertas y otros pidiéndolo. Unos festejando y otros luchando por sobrevivir, a volcanes y a terremotos, o a no ahogarse en el Atlántico soñando un futuro mejor. ¿Qué mal repartido está todo verdad? Bueno a lo que vamos

Ciertamente la feria de Cáceres me parece una celebración bastante mediocre, muy lejos de nuestras tradiciones (que yo sepa los coches chocones o los pollos pasados y sin pimientos, el derroche energético, o los cientos de pobres de Europa del Este que se abalanzan sobre la gente no forman parte de nuestra tradición). Nunca me gustó la feria y cada vez se la deseo a menos gente, sobre todo en lo que se refiere a condiciones de salubridad (estomacal, auditiva, il garrafone, el polvo, el barro, los bichos cebras que pican como su p…) y por la programación cultural que nos prepara nuestro querido ayuntamiento, que aspira a liderar la cultura en Europa para no sé qué año y se ha dejado quitar el dominio Cáceres2016.es. Si le echan un poco de imaginación encontrarán oooootro… no se alarmen. De todas maneras no han demostrado mucho interés por esto del Internet en estos últimos 12 años. Claro, a algunos parece que les gusta ir hacia atrás en el tiempo. Me temo que esto a día de hoy es imposible.

Muchos son los amigos y conocidos, entre los que me incluyo, que cuando oyen la palabra feria se echan a temblar, sienten náuseas y luego exclaman, -¡Menudo tostón! Yo me piro a la Sierra de Gata, -yo me voy a Zahara de los Atunes, alardea otro. Mentes preclaras las llamó yo.

Muchos deciden marcharse a lugares más placenteros u originales en su concepción de las celebraciones porque me parece a mí que esto ya sólo satisface a los niños que, realmente disfrutan con los cacharritos, y a los padres, que se les cae la baba con sus pequeños (esto desde luego es positivo, todo hay que decirlo) Pero lo de las casetas de copeo, los equipos de sonido defectuosos, mal equalizados o con una música horripilante y machacona, la comida pasada y de calidad y proveniencia dudosa, las latas de salchichas gigantes, con la que está cayendo también con las salchichas, las broncas, el polvo, el barro, los borrachuzos plastas a cualquier hora… me parecen de un mal gusto terrible. A ver si tomamos nota del Womad con todo lo que quieran decir de Él.

Desde luego a mi estas formas ya…me hiedin (en todos los sentidos). El ferial es un sitio inhumano. Mi propuesta es que se dejen los cacharritos en el erial para los niños y las casetas y conciertos en la Plaza Mayor, en la de Toros y San Jorge. Así no todos tenemos que tragar polvo o coger el coche para salir a tomar una copa, esto último se ha puesto bastante difícil ya en la ciudad o que hagan aquello habitable, por Dios, por La Virgen o cualquier deidad mayor o menor.

Este año cuan plaga bíblica hemos tenido a las molestas polillas que nos visitan del continente hermano en su camino hacia Europa, otros vienen en cayucos o pateras y se quedan en Canarias para ser repatriados o abandonados en el desierto si tienen suerte, si no, se ahogan, también en su camino sin alas hacia la anhelada Europa.

Y esta feria que comenzó con un triste suceso no habitual en la ciudad, ha pasado como si no hubiera pasado nada, como casi siempre en Cáceres. Lo mejor sin duda. El concierto privado de Cárnica Sound, un grupo de Cáceres que cada vez lo hacen mejor. Y yo, que en mi hastío hogareño me he sacado una canción y esta reflexión llamada: Poliferia. Pero estas cosas no interesan…más que a unos pocos


Alberto