lunes, 16 de noviembre de 2009

Situación extraña para el baloncesto de Cáceres


Ayer estuve en la rueda de prensa donde se anunciaba el cese de Piti como entrenador del Cáceres 2016. Fui uno de esos que acudió no solo a la llamada de un amigo sino a ver cómo seguía desarrollándose un proyecto que tomo como mío en la medida que desde el principio me involucré en él porque ese mismo amigo me lo pidió. Vi a amigos que segurán siéndolo comportándose como siempre, a otros les noté tensos en el saludo. Hubo otros conocidos, y a los que sigo admirando, que no acudieron, como otras veces, a saludar. Fue una rueda de prensa extraña. Domingo por la tarde, salíamos de un viernes trece, habíamos perdido en Menorca y las crónicas que aquí nos llegaron, emitidas por agencias baleares, obviaron el desastre arbitral del tercer cuarto que Andrés Campos contaba en Radio Sansueña y que nos echó del partido.

Ha sido un fin de semana de despropósitos. Entiendo que si alguien hubiera tenido una cámara para grabar a los protagonistas, secundarios y extras, el resultado hubiera sido una tragicomedia. Coincido con Ortiz, que para eso su blog, el Bujacocesto, es filial del mío, en que quizás Piti se precipitó. Dicho de otra forma, pecó en exceso de una confianza, de un trato de igual a igual que se ha demostrado ya no tiene con su directiva (porque sigue siendo su directiva) desde el momento en que el rol que él ocupa con respecto a los demás es diferente. Y por algún lado tenía que salir.

Pero sigamos con lo extraño. En lo que respecta al presente, ya pasado, más inmediato.Es extraño que el que se supone el máximo responsable del club se eche a llorar nada más empezar la rueda de prensa. Es extraño ver a otros directivos con cara de póker no sabiendo cómo comportarse cuando han sido ellos los que han decidido apartar a Piti del equipo. Es extraño que Piti no acepte quedarse en el club pese al ofrecimiento que le hicieron. Es extraño ver a los jugadores, de pie al final de la sala, asistiendo inmóviles a una rueda de prensa, sin conocer públicamente su opinión de todo lo que está sucediendo y siendo, si no más, igual de responsables que el entrenador. Es extraño verme rodeado de tanta gente amiga, amigos comunes con Piti, se entiende, un domingo por la tarde. Es extraña, también, la frialdad, la entereza y la elegancia de la que Piti hizo gala. Es extraño también que a estas alturas de la partida no conozcan a Piti. Es extraño que se dejen llevar por una presión popular ejercida mayoritariamente desde el anonimato. Es extraño tener que recurrir a un entrenador del perfil de Aranzana para sustituir a Piti. Es extraño que en un club deportivo se apele a situaciones extradeportivas para cesar al entrenador (extradeportivo fue lo de Harper Williams, apostillo)Es extraño (y no por ello deja de ser un lujo) que hayamos tenido un entrenador que se exprese como lo hizo ayer, que sea de Cáceres, y que tiene vida más allá del baloncesto.

En el pasado, más pasado, resultaba extraño que fuera Piti el que ejerciera de portavoz para todo. Resultaba extraño no escuchar más opiniones. Resultaba extraño no leer qué opinaban ciertos jugadores respecto a la situación del equipo. Resultaba extraño escuchar en comentarios televisivos o radiofónicos críticas a nuestro equipo mientras que por motivos similares se defendía a otros equipos de la región. Resultaba extraño el arbitraje que vivimos en días como Axarquía

En lo que respecta al futuro, no menos extraño, intento imaginar algo

No me extrañaría que el presidente de la federación de baloncesto acudiera al palco tras unas cuantas -no pocas- jornadas ausente. No me extrañaría que se dulcificara el tono arbitral. No me extrañaría que en poco tiempo vuelva a haber pitos, y que estos ya vayan contra el palco.

Sin embargo, más allá de las extrañezas, propias de este injusto mundo del deporte, de tibiezas, de injusticias y de topicazos, me ocupan algunas preocupaciones.

Me preocupa que el capital humano que encierra Piti como valor para el deporte de nuestra región se termine fugando a otro lugar. Me preocupa que del proyecto de baloncesto en el que algunos pusimos tanto empeño quede descabezado el nexo de unión entre el baloncesto y la ciudad. Me preocupa la debilidad de la que han hecho gala los directivos. Me preocupa que olvidemos que tenemos que seguir siendo leales al proyecto del baloncesto, que es lo que está por encima de todo. Me preocupan los cobardes que pitan, que comentan y que generan una opinión malintencionada. Me preocupa que el próximo entrenador sepa realmente porqué nuestro equipo tiene el nombre que tiene. Me preocupa que los entrenadores de la cantera y los jugadores de cantera encajen bien con el nuevo entrenador.

Pero me preocupan, sobre todo, las personas. A quienes quizás a posteriori les pida el cuerpo haber actuado de otra forma, para la siguiente, recetarles "valentina". A mi amigo Piti, más paciencia, y más tiempo para Manuel. A Mónica, mucho ánimo y hazte con el mando de la tele.

Por mi parte, sigo confiando en el proyecto. Aunque está claro que prefiero un proyecto valiente, que mire al aro con descaro, que no se arrugue, que machaque la canasta y que de vez en cuando meta un triple no ya de 6,75 sino de ocho metros. Y sobre todo que defienda la idea, la jugada, el equipo cueste lo que cueste. Esa es la nueva idea de nuestra ciudad, no solo de baloncesto, que encarna Piti, y en la que coincidimos. No basta con jugar sobre seguro, ganar en la prórroga y pensar en que eliminamos al contrario con cinco faltas. La crisis, también el deporte, nos debería llevar hoy día, a arriesgar más que nunca. En no mucho tiempo, todos los protagonista de esta tragicomedia se acordarán de aquello del hijo pródigo. Tiempo al tiempo

1 comentario:

Javier Ortiz dijo...

¿Que mi blog es filial del tuyo? Pues para ser filial, tiene mucho más éxito...

Intenta no fumarte las rosas, anda.

Un besito.