jueves, 10 de enero de 2008

Género Chat


(07/11/07)

Hace tiempo me compré un libro desconocido. Recurro, por cierto, demasiado a escribir “hace tiempo”. En mi bitácora –no escribo blog para que el Word no me lo subraye en rojo, pues no lo detecta- escribí un post sobre eso. Volviendo al libro, creo recordar que fue en un aeropuerto, posiblemente camino de Valencia. Fue de estos libros que te entran y que nadie antes se ha fijado en ellos. Posiblemente por mi condición permanente de filologuillo que no estudió filología porque cinco años en una carrera me echaban para atrás. Pero mi inquietud por la sintaxis, la ortografía, la gramática o las letras siempre fue notoria.

Suelo escribir los mensajes del móvil con todas las letras de todas las palabras, salvo que haya que economizar por aquello de que te quepan tus pensamientos celulares en 160 caracteres. Mis dictados en EGB eran ejemplares y no bajé del sobresaliente en lengua y en literatura durante todos mis años en el colegio. No es esto una desaforada muestra de falsa humildad. Es un orgullo visto lo visto hoy día saber expresarte, escribir sin faltas de ortografía y utilizar en tus expresiones, en tus escritos, incluso en tus pensamientos más palabras que las tópicas y las incorporaciones que provienen del inglés.

Creo que las reflexiones en torno a la existencia de un nuevo idioma en la red son excesivamente pretenciosas y viendo la prematura introducción en las tecnologías de niños, incluso peligrosa. A los niños y jóvenes habría que obligarles a escribir con todas las letras. De lo contrario corremos el riesgo de una mutación en progresión geométrica de nuestro español.

Pensaremos a través de mensajes cortos, escribimos con el diccionario T9, nos sorprende ver determinadas palabras escritas como deberían ser, uno puede terminar su carrera y seguir teniendo falta de ortografía a porrillo.

Por cierto, en esa palabra puede verse lo que me refiero. Porrillo no es un porro pequeño. Es, posiblemente, una palabra que jamás la mayor parte de los estudiantes de enseñanza obligatoria estudien o utilicen. Es una palabra que sus profesores no les obligan a escribir. Creo que si al menos se siguen escribiendo mensajes cortos, debería tener como obligatorio en el programa de la asignatura aprender el significado de porrillo que por supuesto me niego a ponerlo para que muchos se vean obligados a quitar el diccionario, que ese sería otro texto, de debajo de la pata de la mesa que se rompió el mes pasado.

1 comentario:

Ricardo Hernández dijo...

Tienes toda la razón del mundo y como no ponga alguien soluciones drásticas vamos a ir de mal en peor y al final, Tarzán hablará con más prosa que nosotros. (¿lo otro era petardillo no?)