jueves, 24 de enero de 2008

Womad: luz al final de un túnel



Imaginemos que conducimos en Mérida a la altura de la Plaza de Toros y que optamos por la novedad de pasar por debajo de la tradicional calzada, esperando tener una fluidez en el tráfico que tradicionalmente no tenemos. Vamos cuatro en el coche. Alguno le dice al conductor que prefiere seguir viendo la luz del día, o que le gustaría pensárselo para pasar a la próxima. Sin embargo, pasamos. Nos quedamos atascados. Al final conseguimos salir. Nos lamentamos, no obstante, del tiempo que hemos perdido, de las advertencias hechas.

Si no he escrito hasta ahora sobre esto, ha sido, sencillamente, porque el tiempo de los escritos en mi blog lo marco yo y nadie más que yo, y la prudencia me pedía, ante una opinión formada, y ante cómo se iban desenvolviendo los acontecimientos, que esperara.

Si determinados colectivos a los que también pertenezco no se han manifestado ha sido, también sencillamente, por la misma prudencia, pero también porque nadie se ha dirigido a ellos. Ninguno de esos periodistas ha llamado a la puerta, lo que da que pensar cuando de un tema de estos hablamos. No sé si cabría decir aquello de arrieritos somos o sencillamente agradecérselo.

Cáceres es Womad y Womad es Cáceres. 2016 debería ser Cáceres y Cáceres debería ser 2016. Tanto monta, monta tanto. Camino de la mayoría de edad, quizás ande el Womad como un adolescente, desorientado, ante los cambios, ante los nuevos tiempos, ante mejoras que hacen falta porque el status quo en ocasiones hace monótona y extemporánea la situación.

Cierto es que hay que recuperar determinados valores que se supone lleva WOMAD consigo, pero tampoco podemos pretender que solo WOMAD los irradie. Todos debemos imbuirnos de lo que presumiblemente debe ser un festival étnico y solidario –empresa womera mediante- y las instituciones y colectivos sociales, juveniles y culturales varios deberían programar otras acciones paralelas si lo que preocupa de verdad son esos valores.

Vuelvo al coche. Quién sabe si se volverá a pasar por arriba, por donde siempre, u optaremos por la novedad. Es cierto que la incertidumbre no es positiva. Las dudas, tampoco. Los órdagos no resultan apropiados, y más si se pierde el juego. Prefiero no seguir pensando. No me corresponde a mí ni decidir ni asumir errores ni aciertos y administrar estos. Con opinar, intentando no equivocarme, que no es fácil, me basta.

1 comentario:

Ricardo Hernández dijo...

Los que no están acostumbrados al diálogo, no tardaron ni un segundo en cerrar todas las puertas y comenzar con su campaña de críticas. Todos, casi la mayoría de la prensa y la ralea política. ¿Qué va a decir ahora Saponi Mendo, después de salir de las catacumbas conservadoras para pregonar el otro día aquello de "si yo me cargo el Womad, me cuelgan?. Pues ahí tienen ustedes toda una lección de lo que es hacer política, de lo que es el entendimiento entre partes, de lo que es el consenso, de lo que es el diálogo, de lo que es no cerrar todas las puertas para poder permitir que entre aire fresco, en fin, política señores, política, pero,... cuanto les queda por aprender a algunos.